«Comunicar encontrando a las personas donde están y como son». Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Este domingo, 16 de mayo, Solemnidad de la Ascensión del Señor, se celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, este año bajo el lema, «Comunicar encontrando a las personas donde están y como son».

Los obispos de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones sociales, agradecen a todos los comunicadores su servicio, ya que, la comunicación es imprescindible para el desarrollo de las personas y de las sociedades libres.

Además, animan en su mensaje les animan en estos momentos de dificultad a que ejerzan su labor de una manera imprescindible.  Al mismo tiempo, invitan a las empresas informativas a poner el acceso a la verdad por encima de otros intereses legítimos, pues su primera y gran responsabilidad es con la verdad y con la sociedad.

Somos conscientes de que este servicio a la sociedad está acechado por múltiples peligros. El caos que ocasionan las noticias falsas que se difunden sobre todo en las redes sociales, ha querido ser contrarrestado con una proclamación de verdades oficiales desde instituciones públicas. En realidad, esta idea incrementa los riesgos contra la verdad y ofrece un panorama bastante cercano al que describieron algunas novelas distópicas de inquietante actualidad. No es menor el riesgo que supone a la libertad el señalamiento desde posiciones políticas de periodistas y de medios de comunicación, o la prohibición para la cobertura informativa de los actos políticos. Limitar el ejercicio del periodismo o señalarlo es limitar y señalar el ejercicio de la libertad.

¿Cuál es el mensaje del Papa?

En su Mensaje para la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Francisco advierte del riesgo de una información siempre igual, exhortando a ir «donde nadie va». En su discurso tiene un gran peso la dinámica de ponerse en marcha con pasión y curiosidad, de salir «de la cómoda presunción de lo ‘ya conocido».

El horizonte de la pandemia, que se extiende por el mundo desde principios de 2020, marca de forma decisiva este Mensaje. El Papa advierte que se corre el riesgo de contarla, al igual que todas las crisis, «sólo con los ojos del mundo más rico», de llevar una «doble contabilidad».

La buena nueva del Evangelio se difundió en el mundo gracias a los encuentros de persona a persona, de corazón a corazón. Hombres y mujeres que aceptaron la misma invitación: “Ven y lo verás”, y quedaron impresionados por el “plus” de humanidad que se transparentaba en su mirada, en la palabra y en los gestos de personas que daban testimonio de Jesucristo. Todos los instrumentos son importantes y aquel gran comunicador que se llamaba Pablo de Tarso hubiera utilizado el correo electrónico y los mensajes de las redes sociales; pero fue su fe, su esperanza y su caridad lo que impresionó a los contemporáneos que lo escucharon predicar y tuvieron la fortuna de pasar tiempo con él.

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