Condecoran al sacerdote Jaime J. Cano, párroco de Higuera de la Sierra, con la Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica

El Ayuntamiento de Higuera de la Sierra dio a conocer el pasado 12 de octubre, que el párroco de la localidad serrana de Higuera de la Sierra, Jaime J. Cano Gamero, ha sido condecorado con la Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica, que tiene el objetivo de «premiar aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras, que redunden en beneficio de la Nación o que contribuyan, de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la Nación Española con el resto de la Comunidad Internacional».

Todas las condecoraciones de esta Orden son conferidas, en la actualidad, por Su Majestad el Rey Felipe VI y los títulos correspondientes van autorizados con la estampilla de su firma, mientras que es al Ministro de Asuntos Exteriores (en este caso la actual ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya) a quien corresponde elevar la aprobación del Consejo de Ministros o concederlos en nombre de Su Majestad el Rey, dependiendo de los grados.

La entrega de la insignia será el próximo día 7 de diciembre en el salón de actos del Consistorio, donde asistirá un reducido número de personas invitado por el propio Ayuntamiento, que aplicará todas las medidas sanitarias dispuestas por las autoridades debido a la Covid-19.

Jaime J. Cano: «Sin la ayuda de muchas personas no sería posible realizar acciones que se convierten en meritorias por un trabajo común»

¿Quién ha solicitado para ti esta distinción y como se ha fundamentado la petición?

Enrique Garzón Álvarez, alcalde de Higuera de la Sierra y los miembros de su equipo de gobierno. Los fundamentos los ha publicado el Ayuntamiento de Higuera de la Sierra y están relacionados con el ámbito de la cultura y del arte, como restauraciones de obras de arte de importancia, adquisiciones de obras de arte de relieve para el adecentamiento y decoro de los templos, organización y colaboración con exposiciones del afamado pintor higuereño Alonso Miguel de Tovar o del prestigioso imaginero de nuestra localidad Sebastián Santos Rojas, de las relaciones establecidas con diferentes instituciones, los acuerdos y convenios realizados con el mismo Ayuntamiento para el bien de nuestro pueblo y el dar a conocer el nombre de Higuera de la Sierra y sus más ilustres paisanos en otros países, especialmente en Portugal. Todo esto lo podrán ver de una forma más detallada en la página web y redes sociales del Ayuntamiento de Higuera de la Sierra.

¿Cómo recibiste la noticia?

Con una llamada de Enrique, el alcalde de Higuera de la Sierra, al que me une no solo unas buenas relaciones institucionales sino también una verdadera amistad. Me llamó por teléfono y me sorprendió con la noticia.

Lo primero que pensaste o sentiste.

En primer lugar sentimientos de gratitud. Cuando se le reconoce a una persona cualquier acto que influya en el bien de otros, siempre hay detrás muchas más personas que sin su ayuda y colaboración no sería posible realizar acciones que se convierten en meritorias por un trabajo común. Al recordar algunas de los tareas que hemos efectuado se me vienen a la memoria numerosas personas que han trabajado conmigo; por eso, esta distinción supone para mí un doble agradecimiento y gratitud: al alcalde de Higuera de la Sierra por haberme presentado como candidato para recibir esta condecoración y a las personas que a lo largo de estos últimos años han colaborado estrechamente conmigo.

¿Qué supone para ti esta distinción?

Ser miembros de la Real Orden de Isabel la Católica supone un mayor sentido de responsabilidad y de ejemplaridad. En la insignia en forma de cruz que me han concedido aparece la siguiente inscripción: A la latead acrisolada. De este lema, por mi condición de sacerdote, hago una doble lectura. Primero: lealtad y fidelidad a la vocación que he recibido, como discípulo que quiere seguir al Señor. Todas las acciones que he cometido y que se describen en el documento del Ayuntamiento de Higuera de la Sierra, realizados con la ayuda de otras personas, son por y para Dios. Por amor a su nombre, en el cual quiero seguir creciendo, en un amor coherente, verdadero y profundo a Cristo Sacerdote. Esto supone evidentemente una auténtica intimidad con Cristo en la oración y una entrega generosa a los fieles que el Sr. Obispo me ha encomendado. Debo decir que estas iniciativas que hemos realizado me han ayudado a “hacer Iglesia”, a evangelizar con unos medios oportunos y de nuestros tiempos. La cultura, el arte, la música, los medios de comunicación, redes sociales, exposiciones etc., cualquier idea que nos ayude a evangelizar y a madurar como comunidades parroquiales,  debemos aprovecharla sin cansarnos. Las labores de restauración, exposiciones, relaciones institucionales o con personas de otros países me han servido para anunciar el evangelio, que ha estado siempre como principio de todas mis acciones. Segundo: lealtad y amor a nuestra nación, el número 2199 del Catecismo de la Iglesia Católica habla de los deberes de los ciudadanos con otras muchas personas de nuestra sociedad e instituciones y con su patria. También en el Catecismo, leemos en el número 2339: “Deber de los ciudadanos es cooperar con la autoridad civil al bien de la sociedad en espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad. El amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad. La sumisión a las autoridades legítimas y el servicio del bien común exigen de los ciudadanos que cumplan con su responsabilidad en la comunidad política”. España es un país que como dijo el papa emérito Benedicto XVI en una de sus visitas a nuestra nación, ha dado al mundo una pléyade de grandes santos y  fundadores y ha sido fundamental en la misión evangelizadora de todo el mundo. Muchos santos de la Iglesia nos han hablado del patriotismo, por ejemplo, Santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia en su obra Suma Teológica escribía: “El hombre se hace deudor de los demás según la excelencia y según los beneficios que de ellos ha recibido. Por ambos títulos Dios ocupa el primer lugar, por ser sumamente excelente y por ser el primero de nuestro existir y de nuestro gobierno. Después de Dios, los padres y la patria son también principios de nuestro ser y gobierno, pues de ellos y en ella hemos nacido y nos hemos criado. Por tanto, después de Dios, a los padres y la patria es a quienes más debemos”.

 

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