“Quiero agradecer a Huelva la acogida que nos ha dado”

Antonio España, sj, provincial de la Compañía de Jesús en España

El pasado viernes, la comunidad jesuita en Huelva recibió en una eucaristía el cariño de Huelva. Usted estuvo presente. ¿Cómo lo vivió?

Así fue. Siempre salir de una ciudad nos llena de tristeza y, a la vez, desde la tristeza también dar gracias a las personas y acompañar al pueblo de Dios, que está ahí presente. Me impresionó que la comunidad en Huelva es enormemente querida y, sobre todo, el ambiente de alegría por dar gracias y a la vez de tristeza por la ida. Yo quiero agradecer a Huelva la acogida que nos ha dado. Seguiremos adelante colaborando y estando juntos en misiones concretas.

¿Por qué la partida de la comunidad de Huelva?

En los últimos 50 años, los jesuitas hemos tenido un descenso de vocaciones y en el momento de ver, sobre todo, cómo podemos tener nuestras obras apostólicas y nuestras comunidades en los diferentes puntos de España, nos damos cuenta de que no vamos a poder tener todas las comunidades en los sitios donde nos gustaría. Entonces, se ha organizado teniendo en cuenta, por un lado, qué comunidades podrían seguir y, por otro lado, cuando no haya comunidades, cómo continuar el acompañamiento con las obras que se quedan allí. Respecto a las comunidades, el mismo descenso numérico hace que tengamos que potenciar aquellas comunidades que ocupen un lugar donde se pueda influir a un mayor número de obras. Estamos en esa dinámica que, por decirlo así, no es total, pero sí en muchos puntos vamos viendo cómo van a ser comunidades más grandes, entre ocho y diez sitios, y luego comunidades pequeñas, que estarán vinculadas a esas más grandes. Es verdad que hay comunidades que tendremos que dejar y mantener con obras como en Huelva con Funcadia, Valverde del Camino o el comedor del Padre Laraña y hacer el acompañamiento desde Sevilla, en este caso.

Se va la comunidad, pero continúan sus huellas…

Sí, por un lado, los centros educativos tienen ya una tradición, dentro de la Fundación Safa de coordinación y de alineación con la misión de la Iglesia y de la compañía y yo creo que la misma dinámica, desde hace tiempo, se lleva de una forma coordinada de los 25 centros. Por otro lado, hay obras que, como nacen del mismo pueblo de Dios, la compañía lo que puede hacer para mantenerlas es apoyar en la medida que pueda, como en el caso del comedor, esta iniciativa que nació con el padre Laraña y yo creo que sigue teniendo una incidencia sobre las capas más pobres y que van a pedir ayuda al comedor.

Me hablaba antes de las vocaciones. Aunque haya descendido el número en cuanto al sacerdocio, hay también iniciativas apoyadas por laicos que hacen patente la profunda huella en el corazón de todos de la labor de los jesuitas, ¿no es así?

Sí, en Huelva se queda un grupo de reflexión sobre los ejercicios, los itinerarios de iniciación en la oración, también la ayuda en la liturgia en San Francisco Javier, los scouts… Hay mucha iniciativa que ahora mismo se puede alimentar desde la misma fe del pueblo de Dios. En esa línea es en la que tendremos que ir, sin olvidar que son necesarias nuevas vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio. Lo que representan son personas entregadas en cuerpo y alma a Dios y dedicadas a la misión de la evangelización, pero como central y característica en sus vidas. Por eso yo creo que también hay que pedir a Dios que haya nuevas y numerosas vocaciones en la Iglesia.

¿Cuáles son las inquietudes pastorales de la compañía?

Nos hemos ido estructurando en torno a lo que hemos llamado las preferencias apostólicas universales. La primera es mostrar la experiencia de Dios a través de los ejercicios y el discernimiento en estas obras que he mencionado anteriormente y que están representadas en los centros de espiritualidad de Loyola, Manresa, Salamanca o las casas de ejercicios. También caminar con los pobres, las víctimas o los migrantes es una segunda iniciativa que es global, porque va desde la parte social, educativa y hasta universitaria, ya que tenemos cátedra en las universidades donde hablan, precisamente, de cómo es el flujo de personas, cómo se atiende a los migrantes en España,  tanto en Deusto como en Comillas. Dos peculiaridades más de nuestra misión son acompañar a los jóvenes en la búsqueda de un futuro esperanzador, que tiene que ver con todo lo que hacemos en educación, porque cada vez los jóvenes buscan más, pero también tienen más dificultades para poder encontrar y es fundamental ver cómo acompañamos. El cuarto punto es el cuidado de la casa común, la visión ecológica de la realidad que tenemos, que ahora mismo lo vivimos con la pandemia, pero también es qué mundo y qué naturaleza vamos a dejar para las futuras generaciones. Este último punto lo resaltó el Papa en la encíclica Laudato Si´y  es una llamada a todos para ver qué podemos hacer en ese sentido.

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