Misa Crismal 2020: sacerdotes con el corazón de Cristo

Coincidiendo con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, jornada que la Iglesia Universal dedica a la oración por la santificación del clero, la Catedral ha acogido, en la mañana de este viernes, la Santa Misa Crismal que había sido pospuesta a causa del confinamiento.

La Santa Misa Crismal, que tradicionalmente se ha venido celebrando en nuestra diócesis la mañana de cada Martes Santo, había sido pospuesta a causa del estado de alarma motivado por la pandemia de la Covid-19. El Obispo decidía trasladar la celebración a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús que la Iglesia celebra al tercer viernes después de la solemnidad de Pentecostés. Un día eminentemente sacerdotal pues coincide con la jornada que se dedica a la oración por la santificación del clero.

D. José Vilaplana, que ha presidido la celebración ya como administrador apostólico de la Diócesis de Huelva, en el transcurso de su homilía ha pedido “al Señor que D. Santiago reciba ese Espíritu de fortaleza y de sabiduría para que pueda afrontar con entusiasmo esta tarea que el Señor le encomienda”. Precisamente, D. Santiago Gómez, obispo electo de Huelva, recibía las muestras de agradecimiento del clero sevillano en el transcurso de la Misa Crismal de la Archidiócesis de Sevilla, celebrada en la mañana de ayer jueves en la catedral hispalense, donde el arzobispo, D. Juan José  Asenjo, anunciaba el día 25 de julio como fecha para la toma de posesión del nuevo obispo de Huelva.

En su homilía, D. José, en comunión con el Santo Padre, ha animado a los sacerdotes a tener un corazón agradecido, misericordioso, compasivo, vigilante y animoso, como el Corazón de Cristo. Un corazón agradecido por los prodigios que realiza delante de los pequeños, recordando que la Eucaristía es “dar gracias” en todo y por todo. Un corazón misericordioso como el de Jesús, que no tiene miedo a contaminarse por la fragilidad humana sino que desciende hasta nuestra debilidad y pecado para revelarnos el corazón misericordioso del Padre, que nos levanta de las caídas. Un corazón compasivo que se conmueve por el dolor del hermano y se distancia de la tristeza dulzona que nos distancia de la realidad. Un corazón vigilante a través del combate espiritual, de nuestros particulares Getsemaní donde, en medio del cansancio, experimentemos la esperanza, dejándose despertar por la Palabra de Dios y el grito del Pueblo de Dios. Y, finalmente, un corazón animoso, cultivando la amistad personal y cotidiana con el Señor que debe constituir el humus interior de todo sacerdote.

En esta celebración, ha sido consagrado el Santo Crisma y se han bendecido los óleos de los catecúmenos y de los enfermos. Además, los presbíteros han renovado sus promesas sacerdotales, con una especial mención al sacerdote Ursicio Castrillo García, franciscano de la comunidad de La Rábida, que ha cumplido este año sus bodas de oro sacerdotales, y al párroco de Ntra. Sra. de los Dolores de Huelva, Piotr Jan Kluk, que cumple 25 años también como sacerdote. Además, se ha recordado a quien fuera obispo emérito, Ignacio Noguer Carmona, al sacerdote Julián López Gutiérrez de la Torre y al diácono permanente Ángel María Pascual Lapuerta, fallecidos en el transcurso del último año. Finalmente, se ha pedido por los sacerdotes diocesanos en tierras de misión: Vicente Venegas Iglesias y Antonio Fidalgo Viejo, misioneros en tierras de Perú, y el sacerdote Tomás García Torres, en la República Dominicana.

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