Inmigrantes en tiempos de confinamiento: la comunidad cristiana volcada en los más vulnerables

El obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, presidente de la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana, se pregunta en su último vídeo, publicado el pasado 1 de mayo, «¿Dónde está la Comunidad cristiana?», para acabar respondiendo, «volcada hacia los más vulnerables, es signo distintivo de la Iglesia».

Se trata de un mensaje en el que se hace eco de las líneas del mensaje del papa a los Movimientos populares y sus directrices  a través del Dicasterio para el desarrollo humano integral con la creación de un grupo de trabajo a propósito del Covid-19, Y aludiendo a los planes de choque propuestas por Cáritas al Gobierno.

Muy recomendable su escucha citando a los distintos departamentos de la Subcomisión (Medidas sobre migrantes , Apostolado del Mar, Carretera, Gitanos Trata,(Mujeres e Infancia  )  y a las redes como Migrantes con Derechos. Una llamada a la generosidad y la audacia en la atención a los más vulnerables.

Si difícil es el confinamiento más aún para quienes ya vivían en situación de vulnerabilidad. La población inmigrante en Huelva, más de 2.500 viviendo en asentamientos, y otros miles mejor instalados socialmente pero en situaciones precarias la mayoría, arrastran además el dolor de ver que en sus países de origen la pandemia arrasa.

«Esta crisis sanitaria está poniendo a todo el mundo de rodillas»
Héctor (Camerún)

“El mundo está viviendo un momento muy complicado. Esta crisis sanitaria está poniendo a todo el mundo de rodillas pero, gracias a Dios, lo vamos a superar juntos y con un gran esfuerzo de los servicios sanitarios. Mi sentimiento va para las familias que están afectadas y mucho ánimo para ellos. En mi país, las cifras oficiales del gobierno, aunque no es cierto, es de 1.150 casos de afectados y 55 fallecidos.

Tengo mucho miedo por ellos, porque el sistema sanitario allí está muy mal, ellos nada más que tienen en cuenta a los que viven en grandes ciudades, pero muchos están muriendo en los pueblos sin recursos y ellos no tienen confinamiento general como aquí. Aunque la gente está muriendo y han parado la escuela, la gente sigue saliendo a trabajar y a hacer todo como si no pasara nada y hay algunos que se mueren y dejan el cuerpo a la familia y no hay ninguna forma de protección y es lo que da miedo en mi país, pero ojalá se encuentre proto una solución”.

«Nigeria es uno de los países que más hambre está pasando»
Viviam (Nigeria)

“El confinamiento, ha sido algo que nadie se esperaba. Lo hemos vivido con miedo, sobre todo, cuando veíamos las noticias. Cada vez estábamos mas preocupados por mi familia, mis hijos, y lo hemos pasado regular. Nos hemos quedado sin trabajo, eso es lo peor, y hemos pasado alguna necesidad, especialmente preocupada porque mis hijos no pasaran hambre. También hemos aprendido a convivir mas en familia, respetarnos, compartir más rato con mi marido e hijos.

Me agarré a la oración para que esto terminase y por mi familia de mi país. Nigeria es uno de los países que más hambre está pasando y esto también es una gran preocupación para mí. Pero, hasta hoy seguimos teniendo un poco de miedo de sacar a los niños a la calle”.

«La oración es nuestra fortaleza»
Jean Marc (Costa de Marfil)

“Estar encerrados en una habitación no es fácil para el ser humano. Es difícil  porque no puedo tocar a mi prójimo y si tuviera que hablar a distancia también lo sería. Muy a menudo pienso también que esto es una manera de que nosotros los cristianos nos demos cuenta de a qué nivel está nuestra fe y cuánto creemos y podemos apoyarnos en el bien y en el mal. En el continente africano creo que muchos países lo están pasando muy mal, como considero el caso de mi país, Costa de Marfil, y su mal gobierno a nivel de salud, pero como rezamos al Dios de los pobres, mi país sufre, pero poco. La oración es nuestra fortaleza”.

«Me mantiene estresada y triste la situación de mi país» 
Modesta (Nicaragua)

“El confinamiento lo llevo bien aquí en España, porque siento tranquilidad gracias a las recomendaciones del Gobierno, al aislamiento que ha implementado. Desde mi punto de vista lo está haciendo bien; si es cierto que no debería haber tanta gente contagiada ni tantos muertos. En realidad, mi trabajo es de confinamiento todo el tiempo. Trabajo de lunes a sábado en el acompañamiento a un matrimonio de 86 años. Lo que sí me mantiene estresada y triste es la situación de mi país. Tenemos un presidente que está haciendo caso omiso a la pandemia, no está protegiendo al pueblo, no le está dando ninguna indicación ni protección y el pueblo se está protegiendo solo, aplicándose el confinamiento por medio de las noticias internacionales. Lo que me da miedo es morir por este virus y le ruego a Dios todos los días que no vaya a llegar a mi casa, porque me quedo sin trabajo, ni que llegue a mí, porque tengo miedo de morir aquí en España sola, ya que no me podrían repatriar a Nicaragua, donde está mi familia”.

Esta entrada fue publicada en Noticias y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Comments are closed.