Alegría en las parroquias por el regreso presencial de los fieles al culto entre medidas higiénicas y de distancia social

Desde el pasado lunes, 11 de mayo, y con el arranque de la fase 1 de desescalada ha vuelto el culto presencial a nuestras parroquias. Hacemos un recorrido por la diócesis para ver cómo ha sido este regreso en sus parroquias.

Con el comienzo de la fase 1, en la que se permite la asistencia a lugares de culto siempre que no se supere un tercio de su aforo y que se cumplan las medidas generales de seguridad e higiene establecidas por las autoridades sanitarias (Orden SND/399/2020, de 9 de mayo), ha comenzado el culto presencial abierto a los fieles en la mayoría de las parroquias de nuestra diócesis. Otras, especialmente en los lugares de mayor densidad poblacional, han preferido esperar a este próximo domingo para abrir la celebración de los sacramentos a los fieles, si bien las puertas del templo han sido abiertas durante algunas horas para la oración particular.

Ya el jueves pasado, 7 de mayo, el Consejo Episcopal de la diócesis hacía publica las Medidas para el Retorno a la Normalidad Pastoral en la Diócesis de Huelva, en las que se daban las pertinentes indicaciones para el regreso progresivo de la actividad en la vida de la Iglesia de Huelva a partir del pasado lunes, 11 de mayo, según las indicaciones del Gobierno de España y las medidas ofrecidas por la Conferencia Episcopal Española. Se trata de un documento plagado de principios, criterios y sugerencias cuyo espíritu es evitar el contagio y, consecuentemente, una reactivación de la pandemia. Es una llamada a la responsabilidad de todos los miembros de la Iglesia a esforzarse por superar la situación actual de graves repercusiones en todos los ámbitos de la vida.

Y así ha sido. Una vez recibida estas sugerencias, los párrocos, junto a sus comunidades, han hecho su particular discernimiento contemplando las propias circunstancias y han habilitado las medidas y difundido las normas de higiene y distancia social para poder ir arrancando la normalidad parroquial y pastoral en cada una de ellas. Repasamos, de forma general la puesta en marcha general de esta fase en toda la diócesis.

Empezamos en una de las parroquias más transitadas de nuestra capital, la parroquia de la Purísima Concepción de Huelva. Su párroco, Diego Capado, subrayaba la normalidad con la que se ha iniciado la vuelta al culto de los fieles: “Estos primeros han transcurrido todo con normalidad, siguiendo las medidas indicadas y con una asistencia de unas 120 personas entre las cuatro misas de la mañana y la tarde, comulgando tres cuartas partes de los asistentes. Las personas, en todo momento, han respetado las normas.” Además, tres sacerdotes se han encargado de las confesiones procurando la distancia social, a la que han acudido numeros fieles.

El párroco de la Concepción agradecía la generosidad de los asistentes que están apoyando con su donativo económicamente al sostenimiento de la parroquia, economía que se ha visto lógicamente reducida, y a la atención de las necesidades de parroquianos a través del grupo de Cáritas, que también colabora en la labor de Cáritas diocesana.

Estrella del Mar, San Pedro, La Merced, Ntra. Sra. del Rocío, Ntra. Sra. de los Dolores, Ntra. Sra. del Pilar, San Leandro, Santos Mártires, Santa Teresa, San Pablo, Santa María Madre de la Iglesia y el Corazón de Jesús han sido los otros templos que han celebrado la Misa en los días laborables. El resto de parroquias de la capital han preferido esperar esta semana sin celebrar con las puertas abiertas, aunque todas lo harán en la Misa Dominical, para lo que han estado habilitando el templo. La mayoría de ellas han abierto en algunas horas para posibilitar la oración particular de los fieles.

De igual manera, en el arciprestazgo de la Costa todo ha transcurrido también con cierta normalidad. Muchas parroquias han limitado el culto a algunos días y otras han iniciado la celebración eucarística diaria. Es el caso de las parroquias de Punta Umbría, donde su párroco, José Antonio Sosa, nos contaba que “ha sido una vuelta muy celebrada y que la afluencia ha sido numerosa, en comparación con la época del año anterior al confinamiento, una presencia aproximada de 40 personas. Las medidas que hemos llevado a la práctica han sido las que nos han recomendado: alfombra para desinfección del calzado, solución hidroalcohólica para las manos y marcando, tanto en el suelo como en los bancos, dónde podían ponerse las personas para guardar la distancia de seguridad. La sensación es muy satisfactoria, tanto por la presencia de la gente como por el espíritu con el que se ha celebrado. Los fieles están muy concienciados e informados sobre la situación que estamos viviendo, pero sobre todo con una necesidad y un hambre de Dios muy grande, y eso se ha notado en las celebraciones”.

Saltando de la Costa hasta la Sierra, donde se encuentra la localidad de Aracena, la segunda localidad más afectada por el covid19 en toda la provincia. A pesar de eso, el aislamiento natural y el reducido número de habitantes en la mayoría de sus localidades que, a su vez, suelen contar con templos espaciosos, favorece mucho la puesta en práctica de estas medidas en el regreso de los parroquianos al templo. Es el caso de Cortegana, donde las celebraciones durante este tiempo atrás se han venido retransmitiendo a través de Youtube y del canal de televisión Más Huelva. Eso sí, allí también se ha producido este retorno con mucha alegría y con respeto a las medidas, como nos cuenta su párroco José Ángel Romero: “estamos muy contentos, primeramente yo que, después de tanto tiempo sin ver la cara de los hermanos durante la celebración de la Misa, se agradece en el alma. Como estamos en el mes de mayo, mes de la Virgen, aquí es costumbre de celebrarlo todos los días, así que en la ermita del Castillo, donde está la Virgen de la Piedad, la hermandad ha situado unas sillas con la distancia indicada y en los bancos se ha marcado con una cinta donde se pueden sentar las personas, que han actuado responsable y obedientemente. Hay muchas ganas por parte del pueblo de Dios de reincorporarse, por lo que, como digo, estamos muy contentos”.

En los arciprestazgos de la Mina y del Andévalo también han regresado las celebraciones sin ninguna incidencia reseñable. Servando Pedrero, párroco de Valverde del Camino, nos cuenta que “la gente está muy concienciada y toma todo tipo de medidas. Las personas mayores, por lo general, se están absteniendo de venir a la parroquia y, desde el consejo parroquial hemos puesto en práctica las medidas oportunas para que se pueda celebrar la Eucaristía con total seguridad, limpieza, desinfección del templo, los bancos marcados donde tienen que sentarse la gente y todo va bien. Quizás en los pueblos más grandes tenemos siempre la incertidumbre de los funerales porque hay personas conocidas que fallecen y la gente quiere cumplir y esto es más difícil de controlar el aforo. Pero, por ahora, se han podido garantizar las medidas”.

El párroco de El Cerro de Andévalo y Minas de San Telmo, Andrés Carmona, habla de que, “a pesar de ser tiempos difíciles, hay que garantizar todas las medidas de seguridad para garantizar la salud de los feligreses y que estos puedan volver a rezar y a encontrarse con el Señor en los sacramentos y en sus devociones particulares. Esto está conllevando un gran esfuerzo para los párrocos, especialmente en los pueblos donde la gente participa mucho de la Misa y el aforo es limitado, lo que nos obliga a estar pendiente de las personas que entran , duplicar nuestros cultos, tener los templos más tiempo abiertos para que la gente pueda, de esa forma, disfrutar de su fe, acercarse al Señor e implorar a todas sus devociones que nos sigan protegiendo en esta pandemia”.

Finalmente, los arciprestazgos del Condado Oriental y Occidental, en su mayoría, se ha puesto en marcha esta semana, salvo algunas excepciones, como es el caso de Almonte, con la particularidad de la presencia de la Virgen del Rocío en su altar mayor, que tantos peregrinos concita. La parroquia y la hermandad matriz han tenido que establecer un protocolo de visitas con fuertes medidas de seguridad y, a diario, no se celebra la misa en la parroquia, según nos cuenta el párroco Francisco Jesús Martín. Por su parte, en Trigueros, Rafael Benítez nos cuenta que la afluencia es numerosa, pero han podido seguirse las medidas con absoluta normalidad. José Manuel Raposo, párroco de Moguer, nos cuenta que “la reapertura fue muy deseada y la Eucaristía largamente esperada. Entorno a 50 personas asistieron a Misa el primer día, un encuentro entre los fieles muy cariñoso y fraterno. En dos entierros que hemos tenido ya en el templo la gente ha mostrado mucha conciencia y responsabilidad”.

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