Bendición extraordinaria y mensaje del Obispo en el Domingo de Resurrección

A las 13.00 horas de hoy, nuestro Obispo ha bendecido con el Santísimo Sacramento, desde los balcones del Obispado, a la Diócesis de Huelva. Un gesto extraordinario que ha sido retransmitido por Teleonuba y que, como comentaba el vicario general, Francisco Echevarría, en los momentos previos a la bendición, recuerda el gesto de la bendición ‘Urbi et Orbe’ que el papa Francisco ha impartido también en la mañana de hoy.

La bendición con el Santísimo Sacramento ha venido precedida de la siguiente oración, pronunciada por el vicario general:

Señor Jesús.
Tú has vencido a la muerte
y, en tu resurrección, hemos resucitado todos.

Desde la entrada del sepulcro del que has salido victorioso,
bendice a nuestro mundo, a nuestra Iglesia, a nuestro país,
a nuestra ciudad y a nuestros pueblos.

Acoge en tu misericordia a los que han muerto,
sana a los enfermos,
protege a quienes los cuidan,
ilumina a los que buscan prevención y remedio para este mal que nos aflige.

Tú eres el motivo de nuestra esperanza,
la luz que sostiene nuestra fe,
el Espíritu que anima nuestro amor.

Tú, que has dado la vida por nosotros,
danos ahora vida.
Tú, que nos has amado hasta el extremo,
danos un corazón como el tuyo,
un amor como el tuyo,
una entrega como la tuya.

Señor de todos los mundos,
míranos con bondad.
Que tu misericordia nos rodee como un escudo
y nos acompañe todos los días de nuestra vida
hasta que podamos habitar en tu casa eternamente.
Hijo de Dios y hombre como nosotros,
te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te glorificamos
con el Padre y el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

Mensaje de Resurrección

Junto con este gesto extraordinario, el Obispo hacía público su particular mensaje y felicitación de Resurrección a través de las redes sociales.

TEXTO:

Hoy es Domingo de Resurrección.

¡Alegraos!, queridos hermanos y hermanas, porque Cristo ha resucitado. Él es nuestra vida. La resurrección del Señor es la victoria de la vida sobre la muerte, la victoria del amor, que siempre vence. Nosotros somos testigos del resucitado.

Os deseo a todos una feliz Pascua, que la resurrección del Señor acreciente en nosotros la esperanza y que, dondequiera que estemos, seamos testigos de esperanza y servidores generosos, porque el amor de Cristo tiene que reflejarse en nuestras propias vidas y hacernos portadores de alegría. Esto es muy necesario en las circunstancias en que viven tantas personas en este momento de nuestro mundo, entristecido por la pandemia, pero el Señor resucitado nos da a todos luz para mirar esta situación con esa mirada de esperanza que nunca defrauda.

 

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