Entrevista a nuestro obispo, José Vilaplana Blasco, con motivo de la Pascua de Resurrección

“Creo que la palabra acompañarnos es clave para vivir esta Pascua”

P.: El pasado domingo felicitaba a toda la diócesis la Pascua de Resurrección. Decía que teníamos que ser testigos de esperanza y portadores de alegría, algo muy importante en estos momentos que vivimos.

R.: También de amor. Son las tres palabras que utilicé, precisamente, para que las personas descubramos las posibilidades que tenemos en esta situación de confinamiento. Siempre podemos dar esperanza: cuando hablamos por teléfono, cuando nos comunicamos con nuestros familiares y con nuestros amigos…; siempre tenemos que traslucir que la alegría del Señor resucitado ilumina nuestra vida y tiene que mostrarse con la alegría, a pesar de todo. La alegría no es un optimismo tonto; la alegría profunda nace del corazón, de la presencia de Cristo en nosotros. Todo esto tenemos que saber traducirlo en gestos de amor y de servicio. Los pequeños gestos, en esta situación de confinamiento, adquieren muchísima importancia dentro del ámbito doméstico.

P.: Un gesto muy emotivo fue el de la bendición con el Santísimo Sacramento desde el balcón del Obispado a toda la diócesis.

R.: Para mí también fue un momento muy importante porque en definitiva significa poner al Señor delante. El vicario general, Francisco Echevarría, explicó el sentido, pero el momento de la bendición es sin palabras. El Señor, presente en la Eucaristía, que se asoma al balcón como signo de que está cerca y nos mira a todos y de que su presencia como Resucitado es una luz dentro de los momentos oscuros que estamos viviendo. Fue un momento sencillo, sobrio y muy significativo porque, en definitiva, fue la presencia del Señor en medio de nosotros.

P.: Acaba así una Cuaresma y una Semana Santa en las que ha querido estar más cerca, si cabe, de todos los fieles, e iniciamos ahora un camino, el del tiempo pascual, sin romerías este año… ¿Cómo vivir este tiempo?

R.: De momento tenemos que continuar celebrando en clima pascual lo que hemos celebrado en la Cuaresma, también teniendo muy en cuenta el corazón y la familia, es decir, vivir la Pascua en la familia con referencia constante a la alegría de la Resurrección del Señor. Y de la misma manera que la Cuaresma la hemos acompañado con gestos cuaresmales, acompañemos ahora también esta situación con gestos de Pascua. Como dices, en estos días he intentado estar cerca, en primer lugar y de manera muy importante, a través de la Eucaristía, que se retransmite, pero también a través de los mensajes utilizando los nuevos medios de comunicación, algo que ha sido un aprendizaje porque yo no estaba tan acostumbrado. Con pequeños mensajes me habéis ayudado a llegar a mucha gente. También es muy importante la labor que están realizando los sacerdotes desarrollando la conexión con los propios feligreses tanto para la catequesis de los niños como para la ayuda a los más necesitados. Esto no ha parado. Las parroquias están disponibles y algunos sacerdotes me dicen que acude ya más gente de la que iba a pedir ayuda antes. Tenemos que estar muy atentos a esta ayuda servicial y amorosa a los más necesitados. También quiero destacar que los que más han sufrido en este momento son las personas que han padecido la muerte de un familiar y no han podido acompañarle en grupo grande, pero ahí han estado los sacerdotes, al pie del cañón (yo mismo he sido testigo esta semana de ello y he participado acompañando a una religiosa). Creo que la palabra acompañarnos es clave para vivir esta Pascua.

P.: El despliegue de la Iglesia diocesana, a todos los niveles, está siendo crucial. Nombraba la creatividad de los sacerdotes para estar más cerca de los fieles, importante es también la labor de los capellanes de los hospitales o de las religiosas que fabrican mascarillas o ayudan de otro modo, así como la puesta a disposición de los recursos de la diócesis para los afectados por la pandemia como, por ejemplo, ha sido la medicalización la Hospedería Reina de los Ángeles de Aracena.

R.: Evidentemente. Para mí es muy importante este gesto de Aracena porque, al estar más alejada de los hospitales, se ha podido facilitar a los médicos estar más cerca de algunos ancianos que, así, no han tenido que ser trasladados lejos de sus hogares. Para mí, poder colaborar de esta manera ha sido muy significativo, como también lo ha sido la acogida que se ha hecho, de forma sencilla, en la Casa de Ejercicios Nuestra Señora de la Cinta a algunas personas de la calle para que pudieran ser atendidas. Los sacerdotes también están en contacto con las personas sin hogar que están acogidas en el polideportivo Andrés Estrada facilitándoles ropa, compañía, etc. A lo mejor en algún momento tenemos que hacer un elenco para dar gracias a Dios por todas las iniciativas que se han desarrollado para llegar a tanta gente que nos necesitaba en estos momentos.

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