Recuperar el valor de nuestros mayores

Las residencias de ancianos están siendo protagonistas de numerosas noticias en estos últimos días. Tristemente, salen a la palestra por ser unos de los escenarios mas críticos en estos días de pandemia. El personal encargado de estos servicios redoblan sus cuidados y protección a los residentes para evitar que el COVID-19 llegue hasta ellos.

Nuestra diócesis cuenta con una veintena de servicios a nuestros mayores repartidos por toda la provincia de Huelva y en la que se atienden a cerca del millar de ancianos, según las estadísticas del año 2019 ofrecidas por la Secretaría del Obispado de Huelva: tres residencias parroquiales, ocho residencias regentadas por comunidades religosas, cuatro vinculadas al patronato de residencias de la diócesis, cuatro residencias de asociaciones y fundaciones de inspiración cristiana y un proyecto para mayores integrado en el Área de Familia de Cáritas Diocesana. Toda una presencia que cuida, con veneración, profesionalidad y caridad cristiana, de nuestros mayores.

El valor de nuestros mayores

A menudo medimos a las personas por su utilidad. ¿Qué ocurre con las personas que aparentemente no aportan nada a la sociedad? Sin embargo, el Santo Padre recordaba, en el primer Congreso de Mayores en la Iglesia celebrado este mes de enero pasado en Roma, que en unas pocas décadas “la pirámide demográfica – que una vez descansaba sobre un gran número de niños y jóvenes y tenía unos pocos ancianos en su cima – se ha invertido […] y la enorme presencia de los ancianos es una novedad para todos los entornos sociales y geográficos del mundo”. Muchos de ellos, cuando la situación vital les reclama una vida libre de obligaciones, sostienen en gran medida el entramado social, especialmente en el ejercicio de abuelos, y son un verdadero apoyo para las familias. Pero no es su utilidad lo que hace valioso a nadie, tampoco a nuestros ancianos y ancianas, sino la dignidad y sacralidad de toda vida humana.

Los mayores son parte de la familia de la Iglesia, no meros clientes o usuarios de servicios, sino participantes y corresponsables de la misma misión. Así lo manifiesta Jaime Oliveira, responsable diocesano del movimiento de evangelización para mayores Vida Ascendente: “La Iglesia se esta haciendo consciente cada vez más de la importancia de los mayores en la vida y misión de la Iglesia. Solo hace falta echar un vistazo al interior de los templos para ver la alta presencia de mayores. Quienes tenemos edad avanzada hemos pasado situaciones muy difíciles en la vida que otras generaciones, como los jóvenes, ni han pasado ni pensarían que podían pasar. Ahora podemos compartir la experiencia y mostrar una esperanza”. Jaime Oliveira mantiene contacto con los integrantes de los grupos de Vida Ascendente repartidos por toda la provincia a través de diversos grupos de whatsapp y comenta que están llevando esta situación con preocupación por sus familias, pero con serenidad y esperanza.

El carisma del cuidado de los mayores

Este descalzarse ante el misterio de la dignidad y sacralidad de todo ser humano, escondido en la fragilidad de las arrugas y las canas, de los temblores y la pérdida de la memoria, ha inspirado a hombres y mujeres santas a lo largo de la historia, como Teresa Jornet o Ángela de la Cruz, cuyo carisma fundó para la Iglesia comunidades al servicio de nuestros mayores.

Y es precisamente en estos momentos cuando las residencias, regentadas por laicos o religiosas, están doblando sus esfuerzos para atender a todos y prevenir el contagio que, gracias a Dios, no ha asomado por ninguna de nuestras residencias, según hemos podido constatar en estos días. Las residencias, algunas de ellas con medios más limitados, están fabricando sus propias mascarillas o recibiendo ayuda de otros colectivos de Iglesia y particulares. Otras, como las Hermanas de la Cruz (en la foto), no han dejado de atender a los enfermos en sus casas, en su labor siempre silenciosa y generosa.

La redacción de esta revista ha contactado en estos días con algunas de estas residencias y todas coinciden en haber “tomado medidas higiénicas y preventivas varias semanas antes de ser exigidas por las autoridades sanitarias, estando blindadas, prácticamente, al exterior”. Así nos lo explicaba LinaRamírez, gerente de los patronatos de Calañas, Cumbres Mayores, Escacena del Campo e Higuera de la Sierra. Lina expresaba su admiración y gratitud al personal y responsables de cada una de sus residencias que están dedicándose en cuerpo y alma, con una gran profesionalidad y entrega.

Proyecto de Mayores

Desde el Proyecto de Mayores de Cáritas Diocesana de Huelva, presente en la zona Sierra, está resultando difícil realizar la atención habitual a los mayores que atiende, debido a las estrictas medidas de seguridad, pero siguen estando ahí de una u otra manera.

En primer lugar están en contacto casi a diario con los grupos de visitadoras,  dándole pautas de cómo atender a los mayores vía telefónica, llamadas en las que no dejan de repetir que están para todo lo que necesiten. Es cierto que en la sierra todo sigue funcionando bien, a pesar del estado de confinamiento,  el SAD, sigue funcionando, los ayuntamientos están muy pendientes,  los comercios llevan las compras a los mayores a casa y los grupos locales de atención de Cáritas están totalmente disponibles.

Además las técnicas de Cáritas Diocesana que trabajan en la sierra, a diario se marcan un seguimiento siempre priorizando necesidades y realizan llamadas muy frecuentemente. Según nos cuentan ellas «es muy gratificante, lloran, se desahogan y te lo agradecen mil veces».

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