Observaciones y sugerencias para el clero durante el estado de alarma

Dada la situación que estamos viviendo, el Consejo Episcopal ha decidido reunirse todos los días, durante la mañana, para afrontar las incidencias que vayan surgiendo en la aplicación de las medidas con las que tratamos de colaborar en la contención del coronavirus.

En este sentido, queremos hacer las siguientes observaciones y sugerencias.

1ª. Todas las medidas que se han tomado y que se puedan tomar en el futuro responden al deber que todo ciudadano tiene de colaborar con las autoridades para la contención de la pandemia. Es éste un momento de responsabilidad y de sacrificio que afecta de modo especial a la Iglesia porque la mayor parte de sus actividades se realizan con grupos.

2ª. El criterio básico que se está aplicando a nivel nacional es el de mantener a la población en casa y evitar la concentración de personas. Esto es lo que nos ha motivado a suspender toda actividad litúrgica y formativa.

3ª. Evidentemente, la vida no cesa y la actividad social tampoco. Por eso, en aquellos casos en los que sea inevitable la presencia de personas, es obligatorio aplicar los criterios que se indican en el Decreto del Gobierno declarando el Estado de Alarma, en el artículo 11: “La asistencia a los lugares de culto y a las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres, se condicionan a la adopción de medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro”.

El decreto ciertamente no prohíbe los actos de culto. Pero es evidente que no disponemos de recursos para garantizar, sobre todo en determinados actos religiosos, el cumplimiento de estas medidas de protección. Por eso, nos hemos visto obligados a suspenderlos. Pero es imposible tener en cuenta toda la casuística que surge en la adopción de medidas que afectan a toda la Diócesis. Por eso, apelamos siempre a la responsabilidad y al sentido común de quienes las tenéis que aplicar, sabiendo que, en esta situación, es mejor excederse que no llegar. No olvidemos que estamos hablando de la vida de muchas personas.

4ª. Estas medidas han de ser aplicadas con especial delicadeza en la atención a los enfermos y en los funerales.

En estos momentos debemos esmerar la atención a los enfermos y personas mayores porque, ahora más que nunca, necesitan sentirse acompañados y confortados por sus pastores. Cada uno en su puesto ha de ver la manera de satisfacer esta necesidad. Sería impensable abandonar el rebaño cuando el lobo del coronavirus lo amenaza.

En el caso de los funerales, hay que tener en cuenta que la pérdida de un ser querido siempre es dolorosa. Las familias, incluso las más alejadas, necesitan y agradecen ser confortadas espiritualmente en esos momentos. Las circunstancias no permiten hoy celebrar las exequias del modo establecido en el Ritual por el riesgo que correrían los asistentes. Por eso, se han suspendido las celebraciones en iglesias y capillas de tanatorios a la vez que se ha sugerido llevar a cabo un responso en el momento del sepelio o de la cremación. El modo de hacerlo dependerá de las circunstancias y condiciones del lugar. En el caso de los tanatorios, el celebrante, en diálogo con los propietarios y responsables de los mismos, establecerá el modo más idóneo para hacerlo.

5ª. Los sacerdotes y diáconos, por razón de nuestro ministerio, nos vemos obligados a desplazarnos y ya empiezan a aparecer controles por parte de la Policía y la Guardia Civil. Por eso, es conveniente llevar consigo, el DNI, el documento de identificación del Obispado si se tiene, un documento que acredite el lugar de residencia y los nombramientos de los cargos pastorales encomendados cuando se tienen varios pueblos.
No obstante, si alguien tuviera problemas y necesitara una certificación del Obispado, puede solicitarla por los medios establecidos en el comunicado anterior: a través de los teléfonos 959 252 100 – 661 789 797 o por correo electrónico dirigido a la Secretaría (canciller@diocesisdehuelva.es).

Quedamos a vuestra disposición.

Esta entrada fue publicada en Noticias. Guarda el enlace permanente.

Comments are closed.