El Obispo invita en la Misa de Imposición de Cenizas a «seguir al Señor cada día con mayor fidelidad»

Nuestro obispo, José Vilaplana, presidió ayer en la Catedral la Misa de Imposición de Cenizas, en un día con el que nos adentramos en el tiempo de Cuaresma. En esta ocasión la celebración contó con la presencia de la Cruz de Lampedusa, que continúa desde su llegada, el pasado 22 de febrero a la Palma del Condado, su itinerario y ante la que rezaron y reflexionaron algunos de los presentes, una vez acabada la misa.

En su homilía, D. José Vilaplana explicó que «esta Cruz nos hace una llamada y es que tomemos en serio la situación de los hermanos que, cerca de nosotros, afrontan situaciones vulnerables y difíciles, para poder compartir con ellos lo que podamos, no solo los bienes materiales, sino también consuelo, presencia, compañía y diálogo. Que abramos los ojos ante estas situaciones dramáticas que viven hermanos nuestros cerca de nosotros».

Además, expresó que para el itinerario hacia la Pascua que supone la Cuaresma, nos invita a la «conversión permanente», que es como ha titulado su carta pastoral. «La Cuaresma es una llamada a la conversión y el cristiano debe estar en una actitud de conversión permanente. Oímos cómo los profesionales, en sus distintos trabajos, hacen cursos de formación permanente para ponerse al día, para responder a los retos que la sociedad les plantee… También los cristianos nos tenemos que poner al día permanentemente, porque la sociedad espera ver en nosotros un reflejo de lo que debemos ser para hacer creíble nuestra fe». Así, «estamos llamados a seguir al Señor cada día con mayor fidelidad, creciendo en el discipulado misionero y acercándonos al Señor para poder dar mejor testimonio y esto requiere una conversión permanente».

Para ello, la Iglesia nos recuerda la oración, el ayuno y la limosna. «Tomemos en serio estas tres prácticas cuaresmales», invitó nuestro Pastor.

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