Misión Joven, una propuesta más allá del verano

El Secretariado de Pastoral Juvenil de la diócesis viene trabajando en esta propuesta que tiene su momento de lanzamiento en un encuentro de una semana este próximo verano. Se trata, de una acción conjunta de toda la Pastoral Juvenil diocesana llevada adelante en varias fases: ambientación y preparación, actividad de verano y misión diocesana. Con ella se pretende: renovar a los agentes de pastoral juvenil de las parroquias; reactivar la coordinación en este ámbito pastoral; vivir una experiencia de comunión y corresponsabilidad; y favorecer procesos vocacionales.

La línea de salida la marca el 4 de agosto (*la primera semana de este encuentro, prevista para el 28 de julio al 4 de agosto, ha quedado suspendida; por lo que sólo se realizará sólo la semana del 4 al 11 de agosto), momento en el que dará comienzo la semana de convivencia y preparación de esta Misión Joven que, posteriormente, se pondrá en marcha el próximo curso pastoral, formando parte de uno de los objetivos prioritarios de la programación diocesana, tal y como ha propuesto al clero nuestro obispo, José Vilaplana, en la asamblea que ha tenido lugar estos pasados lunes y martes en el Seminario Diocesano.

Los jóvenes, destinatarios y protagonistas

En cuanto a los jóvenes, destinatarios principales de esta acción, se pretende: despertar y alimentar la experiencia interior desde el encuentro personal y el diálogo con Jesús, el Señor; desplegar el anuncio esencial del Evangelio y su dimensión comunitaria; despertar y profundizar la propia vocación y corresponsabilidad misionera, implicándolos en la tarea evangelizadora; y ayudar a buscar y discernir respuestas ante las problemáticas de nuestro mundo que se aterricen en acciones concretas.

Pero todo ello quiere hacerse dándole a los propios jóvenes la posibilidad de que adquieran un especial protagonismo en el diseño y ejecución de esta misión. Así lo indica el papa Francisco en su última exhortación: “si bien no siempre es fácil abordar a los jóvenes, se está creciendo en dos aspectos: la conciencia de que es toda la comunidad la que los evangeliza y la urgencia de que ellos tengan un protagonismo mayor en las propuestas pastorales” (CV, 202)

En el contexto de una reforma pastoral

A nivel de Iglesia Universal, hemos vivido un proceso sinodal de reflexión en torno a los jóvenes. Dicho proceso ha llegado también hasta nosotros a través de cuestionarios y consultas a jóvenes y agentes, jornadas de reflexión en el clero y la experiencia “Iglesia a la escucha” en la que un grupo de jóvenes han hecho sus ricas aportaciones. Todas estas reflexiones y aportaciones han supuesto, para nuestra pastoral juvenil diocesana y para toda la Iglesia Universal, un verdadero sustrato para ali- mentar nuestro apostolado con los jóvenes y para realizar una verdadera conversión pastoral a fin de llevar a todos los jóvenes la “alegría del Evangelio”.

Por eso, no sólo son destinatarios de este proyecto los jóvenes, sino toda la comunidad eclesial, pues es necesariala toma de conciencia y adecuación de ésta para que la presencia y participación de los jóvenes de hoy en la vida y jóvenes tarea evangelizadora de la Iglesia pueda ser posible. Nuestra Iglesia está llamada, con creciente urgencia, a rejuvenecerse en sus costumbres pastorales, en sus estructuras y dinamismos, a fin de que la Iglesia entera muestre el rostro joven del Cristo Vivo.

Tres dimensiones de un mismo proyecto

En el marco, pues, de esta gran acción diocesana que es Misión Joven, ponemos en marcha esta propuesta para este próximo verano con una triple funcionalidad.

Jóvenes protagonistas en la Iglesia. El Encuentro Diocesano de la Juventud que celebramos en Trigueros el pasado noviembre tenía por lema “Elige ser protagonista”, una invitación al joven para vivir su identidad y pertenencia en la Iglesia de un modo más activo y vitalista, adentrándose en una relación con Dios en clave vocacional y en un discernimiento permanente. Esta actividad continua en esa línea, animando a estos jóvenes a comprometerse poniendo lo mejor de sí en favor de una Iglesia renovada y una sociedad más justa y solidaria.

Una pequeña “escuela misionera” que saque a los jóvenes del sedentarismo descomprometido. Soñamos con una actividad construida entre todos pero no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta que tenga una fuerte dimensión misionera para que nuestros jóvenes hagan suyo el mandato de la Iglesia a ser los primeros evangelizadores entre los propios jóvenes y en sus ambientes, enviados como miembros de toda la comunidad eclesial.

Una experiencia de Primer Anuncio. Para muchos de los jóvenes que potencialmente participarían en esta actividad, ésta puede ser una primera experiencia de encuentro con lo esencial del anuncio cristiano. Para otros, podrá ser un redescubrimiento o afianzamiento de sus propias convicciones y opciones. Por eso, el núcleo de esta convivencia no puede ser otro que el deseo de que cada uno de los participantes se encuentre con la persona de Jesucristo, porque, como dice Evangelii Gaudium en su arranque, “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús” (EG, 1)

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