Pascua del Enfermo: “Gratis habéis recibido, dad gratis”

Con el lema de esta campaña, que se  abrió con la Jornada Mundial del Enfermo del 11 de febrero y que se cierra este domingo, 26 de mayo, con la celebración de la Pascua del Enfermo, el nuevo Dicasterio para la Promoción Humana Integral de la Persona, en su Comisión de Pastoral de la Salud, ha querido destacar el valor de la gratuidad en la entrega al cuidado de los enfermos, como reconocimiento de lo recibido.

El departamento de Pastoral de la Salud, dentro de la Comisión Episcopal de Pastoral, ha editado los materiales para esta campaña que pretende reconocer el valor de los más de 18.500 voluntarios que hay en España prestando este servicio tan importante y necesario, a la par de animar a más personas en esta dirección.

La aportación del voluntariado en la acción caritativa de la Iglesia se hace cada vez más importante. La caridad cristiana implica la respuesta a una necesidad concreta: los hambrientos han de ser saciados, los desnudos vestidos, los enfermos atendidos para que se recuperen, los prisioneros visitados, etc. (cf. Mt 25, 31ss). Y cada vez hay más personas enfermas y solas a las que atender. En esta dirección el papa Francisco, en el Mensaje de este año, nos exhorta a todos, en los diversos ámbitos, a que promovamos la cultura de la gratuidad y del don, indispensable para superar la cultura del beneficio y del descarte.

Hemos de volver nuestra mirada a hombres y mujeres que son un auténtico modelo de vivir esta caridad y animar a otras muchas a dedicarse en un voluntariado a realizar este servicio con los enfermos y quienes les cuidan.

Al mismo tiempo se hace imprescindible una adecuada formación del voluntariado para que pueda desarrollar su misión eclesial del mejor modo. Es muy importante que la actividad caritativa de la Iglesia mantenga todo su esplendor y no se diluya en una organización asistencial genérica, convirtiéndose simplemente en una de sus variantes. Es preciso tener en cuenta la necesidad de reflexionar sobre los medios para esta formación, que no puede ser únicamente técnica.

Esta campaña se ha dirigido a las familias y sus enfermos, los profesionales de la salud, los servicios de asistencia religiosa de los hospitales, las instituciones sanitarias y sociosanitarias, especialmente las de la Iglesia, la jerarquía de la Iglesia, los organismos de promoción y decisión pastoral y las instituciones docentes de la Iglesia en el campo de la pastoral, las comunidades cristianas y equipos de pastoral de la salud parroquiales, las congregaciones religiosas dedicadas a la educación, la sanidad y la vida contemplativa y, en definitiva, a la sociedad en general.

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