«Estando con Jesucristo, nos dejaremos llevar»

Andrés Carmona y José Jesús Martín serán ordenados al sacerdocio este sábado, 25 de mayo, a las 11.00 horas, en la Santa Iglesia Catedral de manos de nuestro obispo, José Vilaplana.

El próximo sábado, nuestra diócesis vivirá una gran fiesta con vuestra ordenación. ¿Cómo estáis viviendo estos momentos previos?

J: Pues ultimando preparativos, sobre todo, de cara a la primera misa que, en mi caso, será el mismo día. Pero aparte de la organización y los nervios, se vive también atendiendo a lo que nos espera, que es ser ordenados como presbíteros y eso se lleva desde la oración. Son días intensos de oración en los que uno se pone en manos de Dios, diciéndole “todo esto va por ti y depende de ti, así que tú sabrás”.

Después de aquellos años en los que un joven entró en el Seminario. ¿Qué encontramos hoy después del madurar de esa vocación?

A: Yo digo que el que entró en el Seminario no es el mismo que ha salido. El Señor va trabajando y se sirve de muchas cosas que a veces nos gustan más y otras menos. Hay veces que duele y veces que no y uno se va encontrando con muchas cosas por el camino. Pero si lo vemos desde la perspectiva de que es Dios el que va trabajando y quien te va guiando, todo es más llevadero. Aun así, de lo que uno pensaba que era un cura antes de entrar en el Seminario y antes de conocer en profundidad lo que conlleva servir al Señor desde este ministerio a lo que uno se encuentra cuando sale, va un mundo. Hay que vivirlo y saber qué es esto de verdad.

Esta última etapa de la formación ha sido directamente en el contacto con la vida parroquial como diácono. Ahí ya se empieza a percibir la dimensión pastoral, ¿no es así?

J: Sí, aunque en el Seminario hemos tenido también alguna experiencia en los últimos años en parroquias, pero durante el año de diaconado estás ya inserto en la vida parroquial. Y sí es cierto que uno toma verdaderamente conciencia de la responsabilidad que supone el ministerio sacerdotal y, realmente, uno ve que le desborda la realidad que supone. Quizás este sentimiento es el que hace decir, señor estoy en tus manos y sin ti esto se va al garete, como se dice en Isla Cristina.

¿Qué recuerdo os gustaría que quedara de vuestra primera misa?

J: La gente tiene mucha ilusión. Hace un tiempo yo decía que eso de que primera misa para qué, si se trata, simplemente, de empezar a trabajar sin más importancia, ni más historia. Después te das cuentas de que todo esto no es cosa tuya, sino que hay mucha gente con mucho cariño por detrás, que reza por ti, que está esperando que tú te ordenes sacerdote y todo ese cariño, ese trabajo y esa ilusión, se refleja en la gente. Por lo tanto, esa primera misa será un momento de compartir ese cariño y esa ilusión y de crear comunión.

A: Siempre, cuando he pensado en mi primera misa, me he imaginado consagrando. No sé cómo será, pero yo me veo alzando a Dios con todo lo que eso conlleva.

Si tuvieseis que resumir qué cura queréis ser…

A: Sacerdote de Jesucristo.

J: No se trata de tener un perfil concreto de sacerdote, sino de serlo según las circunstancias te vayan marcando. Tenemos que adaptarnos, pero estando con Jesucristo nos dejaremos llevar.

 

Esta entrada fue publicada en Noticias y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Comments are closed.