CONFER-Huelva celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada

“Padre nuestro. La vida consagrada presencia del amor de Dios” es el lema de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que se celebra este sábado 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor en el templo. Un día de especial agradecimiento por la presencia de los religiosos y religiosas en nuestra diócesis.

Con este motivo, la CONFER-Huelva organiza un encuentro de la familia religiosa en la diócesis cuyo acto central es la celebración de la Eucaristía en la que renuevan su personal consagración y que tendrá lugar, en esta ocasión, en la parroquia Beata Eusebia Palomino de la capital, este próximo domingo 3 de febrero a partir de las 12.00 h.

Como los obispos dicen “cada consagrado, con su vida y testimonio, nos anuncia que Dios Padre, es un Dios que ama con entrañas. Su Hijo Jesús nos enseñó una oración, el padrenuestro, que expresa la relación que Dios tiene con cada uno de nosotros, sus hijos y sus consagrados”.

La finalidad de dicha jornada es por tanto triple: en primer lugar, responde a la íntima necesidad de alabar más solemnemente al Señor y darle gracias por el gran don de la vida consagrada que enriquece y alegra a la comunidad cristiana con la multiplicidad de sus carismas y con los edificantes frutos de tantas vidas consagradas totalmente a la causa del Reino. Nunca debemos olvidar que la vida consagrada, antes de ser empeño del hombre, es don que viene de lo Alto, iniciativa del Padre, «que atrae a sí una criatura suya con un amor especial para una misión especial». Esta mirada de predilección llega profundamente al corazón de la persona llamada, que se siente impulsada por el Espíritu Santo a seguir tras las huellas de Cristo, en una forma de particular seguimiento, mediante la asunción de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. Estupendo don.signo profético de este sembrar “cultura del encuentro”, primeramente en la labor diaria donde los distintos carismas y servicios a la Iglesia se encuentran y trabajan con conciencia de misión compartida. Y, en segundo lugar, porque cada una de estas personas tienden puentes con otras tantas necesitadas de encontrarse y experimentar el “Amor de Dios”; porque son cauces de esta experiencia en su quehacer cotidiano.

En segundo lugar, esta Jornada tiene como finalidad promover en todo el Pueblo de Dios el conocimiento y la estima de la vida consagrada. Como subraya el Concilio (cf. Lumen gentium, n. 44), la vida consagrada «imita más de cerca y hace presente continuamente en la Iglesia la forma de vida que Jesús, supremo consagrado y misionero del Padre para su Reino, abrazó y propuso a los discípulos que le seguían» (n. 22).

Finalmente, el tercer motivo se refiere directamente a las personas consagradas, invitadas a celebrar juntas y solemnemente las maravillas que el Señor ha realizado en ellas, para descubrir con más límpida mirada de fe los rayos de la divina belleza derramados por el Espíritu en su género de vida y para hacer más viva la conciencia de su insustituible misión en la Iglesia y en el mundo.

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