“Nuestro deseo es mantener el ritmo para seguir en este suelo y entre esta gente”

La madre María del Carmen del Toro, de la comunidad carmelita de Villalba del Alcor, nos habla de cómo están viviendo el inicio de la efemérides de los 400 años de presencia en el municipio condal.

  • 400 años y un espíritu que sigue tan joven como el primer día. ¿No es así?

Pues sí, porque el tiempo no envejece cuando el espíritu lleva la iniciativa. A mí me gusta pensar que la historia es la que alza hoy la voz y se atreve a hacer público su propio testimonio. Nosotras salimos hoy al escenario como la flor que expresa la vitalidad de la planta que la sostiene; pero de donde brota la vida es de la raíz… y ésa es la verdadera ocupación de la carmelita, hacer circular la savia de este tronco “añejo y fértil” que es el Carmelo, y cuidar que siempre haya flores en nuestro campo; para cuando haya que hacer un regalo, poner un adorno, o hacer un ramillete, que haya de dónde coger y ofrecer

  • ¿Cómo está viviendo la comunidad carmelita esta efemérides?

La verdad, que ver pasar por nosotras esta historia y sentirnos eslabones de esta cadena, es una bendición que nos despierta un sentimiento muy profundo de gratitud al Señor, porque Él es el verdadero protagonista de esta “obra de arte”… siglos de historia cotidiana, hacen de esta casa un testigo creíble, que tiene una palabra que ofrecer a nuestro mundo, y que la gente se está acercando a escuchar. Entonces, yo diría que en estos momentos nos movemos entre el asombro, la admiración, la gratitud. Y un deseo grande de mantener el ritmo que nos permita seguir haciendo camino, en este suelo y entre esta gente…

  • ¿Podemos decir que el periodo jubilar, más allá de la celebración, servirá también para reavivar el compromiso con los que nos rodean? ¿Cuáles serán los actos más destacados?

Hemos querido, dentro del periodo jubilar, matizar en distintos núcleos pastorales, para concentrar la atención y que sea un tiempo provechoso y aprovechado, aunque la indulgencia lógicamente se puede lucrar durante todo el tiempo, indistintamente de estas celebraciones. Nuestro deseo, al estructurarlo de esta forma, tiene la intención concreta de acercarle a la gente de forma objetiva el carisma nuestro. Porque es verdad, que la gente participa de él, y convive con él, pero en la medida que tengan un mayor conocimiento, podrán también sacarle más provecho y compartir con nosotras de forma más concreta y comprometida.

El sábado -día 2- vendrá el señor Obispo, a inaugurar el periodo jubilar con el rito de apertura de la puerta santa, y tendremos una “jornada histórica”, como otras que ya se han sumado a nuestro IV Centenario. La excepción esta vez, será que la comunidad asistirá al rito desde fuera de la clausura, y lo haremos con una “mini procesión”, encabezada por el señor obispo y la comunidad, desde la puerta de la clausura conventual, hasta la puerta de la Iglesia. Una vez traspasada la puerta santa, iniciado el periodo jubilar, podremos lucrar la indulgencia, dentro de la celebración eucarística que presidirá D. José.

  • El pueblo de Villalba está marcado por la impronta carmelita, con el convento como epicentro espiritual. ¿Ha sido éste un crecimiento que ha ido de la mano?

La verdad que las cosas, a veces, se interpretan ellas, a sí mismas… Yo diría que la respuesta del pueblo a este acontecimiento, es expresión de que hay una relación vital, objetiva, entre ambas partes, que no se improvisa. Entonces es fácil deducir, que si ha aflorado, está cultivada, y es el tiempo el que ha hecho el trabajo. También es verdad, que cada tiempo da su cosecha, y la experiencia permite hacer perfiles que dan retoques y van haciendo más expresivas las formas, ya que los lazos se van estrechando. A día de hoy, podemos hacer balance y dar gracias a Dios, porque hay frutos que hablan de vida verdadera que sin duda se volverán a incrementar ahora con estos acontecimientos.

  • En el umbral de la apertura de la Puerta Santa me gustaría que me hablara de los deseos de la comunidad de cara a este tiempo jubilar.

Una de las cualidades de nuestra celebración en el IV Centenario es que hay mucha amplitud de actividades para que todos puedan encontrar su espacio y compartir con nosotras esta alegría. Pero lógicamente, para nosotras la piedra angular es la gracia y la renovación espiritual, de nuestra comunidad en primer lugar, y de todos los que se acerquen a nosotras con éste u otro motivo, por contagio. Entonces el periodo jubilar es la perla de nuestra celebración, donde se puede realizar de forma objetiva nuestro deseo: que Villalba y cada Villalbero, tome impulso donde de verdad podemos vernos crecer, y que sea una riqueza para todos, el haber participado en este evento.

 

 

 

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