Nuevo curso pastoral: Señor, ¿qué quieres que haga?

La Santa Iglesia Catedral acogió, la tarde de ayer jueves, 4 de octubre, la Misa de Apertura de Curso y Envío que fue presidida por nuestro obispo, José Vilaplana Blasco. Una celebración cargada de sentido de comunión en la que se hicieron presente toda la diversidad pastoral de la Iglesia diocesana, muchos de ellos acudían tras los particulares actos de inicio de curso, como el profesorado de Religión, los agentes de pastoral juvenil…

En su homilía, el Obispo comenzando invitando a tener un corazón agradecido, a Dios Padre “porque nos ha concedido poderlo contemplar tal y como nos lo ha querido mostrar su Hijo: el amor incondicional de Dios Padre y su designio de amor a todo el género humano”.

De entre los presentes, quiso tener una palabra especial para los maestros, recordando la lectura del Evangelio que decía: “Venid a mí y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. El Obispo exhortó a aprender del Maestro que “quiere hacerse presente a través de nosotros pero, tambien, quiere que estemos con Él, que aprendamos de Él”.

Mención especial tuvo también para los jóvenes, un día después de la apertura del Sínodo de los Obispos que esta tratando este tema. En este sentido, el Obispo quiso subrayar las palabras del Papa Francisco en la homilía de la Misa de Apertura del Sínodo, “pedimos con insistencia al Paráclito que nos ayude a hacer memoria y a reavivar esas palabras del Señor que hacían arder nuestro corazón (cf. Lc 24,32). Ardor y pasión evangélica que engendra el ardor y la pasión por Jesús. Memoria que despierte y renueve en nosotros la capacidad de soñar y esperar. Porque sabemos que nuestros jóvenes serán capaces de profecía y de visión en la medida que nosotros, ya mayores o ancianos, seamos capaces de soñar y así contagiar y compartir esos sueños y esperanzas que anidan en el corazón (cf. Jl 3,1)”.

Así, el Obispo nos invitaba a soñar junto con nuestros jóvenes, a dejar entrar la profecía que ellos portar para estar atentos a responder, con el Evangelio, al mundo de hoy.

Tampoco quiso dejar atrás a San Francisco de Asís en el día en que la Iglesia celebraba su memoria litúrgica. De este modo, el Obispo recordó aquel episodio del joven Francisco en la ermita derruida de San Damián: “¿Señor, qué quieres que haga? Restaura mi Iglesia, rejuvenece mi Iglesia, renueva mi Iglesia”. Así, invitó a todos los presentes a “inyectar evangelio en la sociedad y reconstruir las piedras vivas de la Iglesia”.

Por último, se refirió a los tres objetivos de este curso: “buscad nuevos trabajadores para la misión; que nos formemos para dar razón de la fe y para poder llevar adelante la tarea que la Iglesia nos encomienda; y hagamos de la Iglesia una Familia de familias, en torno a la Mesa del Señor Resucitado, desde la fuente de la Eucaristía, para después compartir este gozo con otros”.

Esta entrada fue publicada en Noticias y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Comments are closed.