Laicos formados, uno de los objetivos del nuevo curso

El segundo objetivo del curso 2018-2019 expresa que “la mayor implicación de los laicos en la vida eclesial y la corresponsabilidad de todo el pueblo de Dios exigen avanzar en la implantación de programas de formación de los laicos llamados a asumir responsabilidades en la vida eclesial y parroquial”. Dicho objetivo va de la mano del primero que reclama con urgencia, desde la eclesiología de comunión y las necesidades pastorales, intensificar la búsqueda de nuevos agentes pastorales en todos los ámbitos de la vida eclesial.

Formar a estos nuevos agentes es una misma responsabilidad en dos sentidos: el docente y el discente. Por un lado, el de la Iglesia que enseña, provee de herramientas y capacita a los nuevos agentes. Por otro lado, la de la Iglesia que tiene la responsabilidad de “ponerse al día”, de estar en una formación permanente para seguir dando razones de la esperanza que alberga. Es, por tanto, una responsabilidad compartida de uno y otros que, en el caso de este año, quiere poner en marcha diversas acciones según los ámbitos pastorales.

Transmisión de la fe: atender la formación de la llamada “franja intermedia” para hacer eficaz un relevo en sus agentes. En relación a los catequistas, esta formación quiere ser algo más que intelectual, pues se busca una conversión metodológica de la catequesis.

Celebración de la fe: avanzar en la formación de los agentes y de los responsables de las hermandades y cofradías en la línea de lo que se viene haciendo los últimos años.

Testimonio de la fe: formar a los agentes en la Doctrina Social de la Iglesia y avanzar en la implantación de la Acción Católica General como proceso formativo integral.

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