Vuelve la escuela de acompañamiento a jóvenes

El acompañamiento en pastoral juvenil está adquiriendo un notable protagonismo en esta época secular y pluralista. Esta revalorización no es fruto de la adaptación a una moda sino que en primer lugar es la respuesta a una necesidad de los jóvenes; y también a la llamada que muchos agentes de pastoral descubren en sí mismos, dispuestos a ayudarles para orientar su vida, mediante una relación personal caracterizada por la acogida, la escucha y la propuesta de estímulos para el crecimiento en la vida cristiana. El acompañamiento es un signo de este tiempo, por eso, el Secretariado de Pastoral Juvenil ha puesto en marcha esta iniciativa en este curso.

La Escuela de Acompañantes en Pastoral Juvenil tiene como objetivo primero ir generando una “cultura del acompañamiento” en el que los jóvenes puedan encontrar verdaderos referentes que les ayuden a vivir de una forma continua sus procesos de crecimiento en la fe, donde la fe sea verdaderamente personalizada y donde, a su vez, sea compartida en el ámbito comunitario.

Pero, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de acompañamiento? Alrededor de la palabra acompañar hay una constelación de significados: escuchar, proponer, cuidar, educar, formar, caminar juntos, aconsejar, animar, orientar, discernir.

El acompañamiento puede entenderse en un sentido amplio. El papa Francisco lo utiliza en las primeras páginas de la exhortación postsinodal EG. “La comunidad evangelizadora se dispone a acompañar. Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico” (EG 24). Francisco dice que la Iglesia debe acompañar con misericordia y paciencia. “Sin disminuir el valor del ideal evangélico, hay que acompañar con misericordia y paciencia las etapas posibles de crecimiento de las personas que se van construyendo día a día” (EG 44).

Pero también la palabra acompañamiento puede entenderse en un sentido estricto. Lo vemos también en el papa Francisco. Este, cuando habla del anuncio del evangelio, destaca la importancia del acompañamiento personal. El papa afirma que la Iglesia tiene la responsabilidad de iniciar en el arte del acompañamiento a sacerdotes, religiosos y laicos (EG 169); que mediante el acompañamiento personal podemos ayudar para que las personas avancen más y más hacia Dios en quien podemos alcanzar la verdadera libertad (EG 170); que necesitamos acompañantes que, desde su experiencia, conozcan los procesos donde campea la prudencia, la capacidad de comprensión, el arte de esperar, la docilidad al Espíritu (EG 171).

Es por eso, que el Secretariado de Pastoral Juvenil puso en marcha esta escuela que celebrará este próximo sábado su segunda sesión: “Acompañar al joven en situación de vulnerabilidad”. En esta ocasión, contará con la presencia de Enrique Romero, monitor del Centro Naim y experto en acompañamiento a drogodependientes; Carmen Murillo, educadora y responsable ocupacional y pastoral de la Fundación Don Bosco en Huelva; y Juan Martínez, experto en acompañamiento en la pérdida y miembro del Centro de Escucha San Camilo de Huelva. Un interesante programa que pertrechará a los responsables de los grupos juveniles de nuestra diócesis de herramientas para entender y acompañar a los jóvenes que viven en estas circunstancias y que se celebrará este sábado, 24 de febrero, en la Comunidad ‘Pueblo de Dios’ (Niebla),  de 9.30 a 18.30 h.

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