CONFER-Huelva celebra la Jornada de la Vida Consagrada

“Testigos de la esperanza y la alegría” es el lema de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que se celebra el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor en el templo. Aunque esta jornada se celebra el 2 de febrero, CONFER-Huelva la celebrará el próximo domingo, 5 de febrero, con la Eucaristía que presidirá nuestro Obispo en la parroquia de San Rafael Arcángel de la capital, a partir de las 11.30 h.

Un día para mirar “a la vida consagrada y a cada uno de sus miembros como un don de Dios a la Iglesia y a la humanidad. Juntos damos gracias a Dios por las Órdenes e Institutos religiosos dedicados a la contemplación o a las obras de apostolado, por las Sociedades de vida apostólica, por los Institutos seculares, por el Orden de las vírgenes, por las Nuevas Formas de vida consagrada y por otros grupos de consagrados, como también por todos aquellos que, en el secreto de su corazón, se entregan a Dios con una especial consagración”, recuerda el presidente de esta Comisión, Mons. Vicente Jiménez Zamora.

La esperanza y la alegría son dos palabras que atraviesan los mensajes del papa Francisco a toda la Iglesia y especialmente a la vida consagrada. También la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica escribió una preciosa carta a todos los consagrados titulada Alegraos, con motivo del Año dedicado a la vida consagrada.

En palabras de Mons. Vicente Jiménez, “la presencia de las personas consagradas en la Iglesia y en el mundo, animada por un auténtico espíritu religioso y misionero, tiene que ser signo y semilla de esperanza tanto en ambientes secularizados como en contextos de primer anuncio. Para ello es necesario que la vida consagrada, en sus múltiples formas y carismas, viva una renovada unión fraterna y se mueva en las fronteras, en los extrarradios del mundo, en los descampados existenciales, donde tantos están como ovejas sin pastor y no tienen qué comer (cf. Mt 9, 36)”.

Por su parte, el Papa Francisco ha recordado a los religiosas y religiosas en su carta con motivo de esta jornada que “no hay que ceder a la tentación de los números y de la eficiencia, y menos aún a la de confiar en las propias fuerzas. Examinad los horizontes de la vida y el momento presente en vigilante vela. Con Benedicto XVI, repito: «No os unáis a los profetas de desventuras que proclaman el final o el sinsentido de la vida consagrada en la Iglesia de nuestros días; más bien revestíos de Jesucristo y portad las armas de la luz –como exhorta san Pablo (cf. Rom 13, 11-14)–, permaneciendo despiertos y vigilantes». Continuemos y reemprendamos siempre nuestro camino con confianza en el Señor”.

 

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