Jubileo del Año de la Misericordia en la Diócesis de Huelva

“La puerta es generosamente abierta, pero nosotros debemos valerosamente cruzar el umbral; no debe ser forzada, al contrario, se pide permiso, porque la hospitalidad resplandece en la libertad de la acogida”.

Con estas palabras explicaba el Santo Padre, en la audiencia general del 18 de noviembre pasado, el sentido de la apertura de la Puerta Santa con ocasión de este año jubilar, que se ha iniciado este 8 de diciembre con este hermoso gesto y que se extenderá hasta el 20 de noviembre de 2016, día de Jesucristo Rey del Universo. Con este jubileo se quiere celebrar el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, profundizar en su implantación y situar en un lugar central la Divina Misericordia, con el fortalecimiento de la confesión. Un acontecimiento eclesial y de calado universal que quiere guiar a la Iglesia hacia un nuevo tiempo de evangelización.

En nuestra diócesis, la apertura de este Año Jubilar se realizará este próximo domingo, 13 de diciembre. Para lo cuál, nuestro Obispo, José Vilaplana Blasco, ha convocado a todos los fieles de la Iglesia de Huelva a concentrarse en la plaza de La Merced de la capital este domingo, a las 11.30 h. Desde allí, juntos caminaremos hacia la Puerta de la Misericordia de la S.I. Catedral. Tras el rito de apertura de esta Puerta Santa dará comienzo la Santa Misa de Inicio del Año Jubilar de la Misericordia. Para aquellos que no puedan participar, podrán unirse desde la celebración de la Misa Dominical en sus propias parroquias, para lo que la Vicaría General ha elaborado un subsidio litúrgico.

El Papa, según anunciaba, ha «pensado con frecuencia de qué forma la Iglesia puede hacer más evidente su misión de ser testigo de la misericordia. Es un camino que inicia con una conversión espiritual; y tenemos que recorrer este camino. Por eso he decidido convocar un Jubileo extraordinario que tenga en el centro la misericordia de Dios. Será un Año santo de la misericordia. Lo queremos vivir a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36). Esto especialmente para los confesores: ¡mucha misericordia!

Estoy convencido de que toda la Iglesia, que tiene una gran necesidad de recibir misericordia, porque somos pecadores, podrá encontrar en este Jubileo la alegría para redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos estamos llamados a dar consuelo a cada hombre y a cada mujer de nuestro tiempo. No olvidemos que Dios perdona todo, y Dios perdona siempre. No nos cansemos de pedir perdón. Encomendemos desde ahora este Año a la Madre de la misericordia, para que dirija su mirada sobre nosotros y vele sobre nuestro camino: nuestro camino penitencial, nuestro camino con el corazón abierto, durante un año, para recibir la indulgencia de Dios, para recibir la misericordia de Dios».

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