Hay mucha vida en cada vida

En el camino hacia la Pascua la Iglesia celebrará el próximo 25 de marzo la Jornada por la Vida, en solemnidad de la Anunciación del Señor. Nueve meses antes del día de Navidad se recuerda el «sí» de María, que quiso acoger de una forma gratuita y generosa la vida de Dios, a pesar de las dificultades. Celebrar y recordar este «sí» nos mueve a ofrecer nuestra voz a aquellos que, en el seno de sus madres, aún no tienen voz, y a promover una cultura a favor de la vida. En nuestra Diócesis, la parroquia de la Purísima Concepción de Huelva acogerá hoy martes, 24 de marzo, una Vigilia de Oración por la Vida Naciente, a partir de las 20.00 horas.

Con el lema ¡Capaz de vivir mi vida! los cristianos somos invitados este año reconocer el regalo de la vida, así como a transmitir una clara esperanza a los padres con dificultades para que sepan que no están solos.

Según destacan los obispos en una nota publicada con motivo de este día, “para Dios, todos y cada uno de los seres humanos poseen un valor excepcional, único e irrepetible. Nuestra vida es un don que brota del amor de Dios que reserva a todo ser humano, desde su concepción, un lugar especial en su corazón, llamándolo a la comunión gozosa con Él”. Para ello, explican, “nadie puede desarrollarse en plenitud en soledad, sino viviendo en comunión recíproca con los demás”. Y defienden todas las vidas, incluso las que presentan dificultades, toda vida es digna. Aquellos que niegan esta realidad, continúan, muestran “la incapacidad de apreciar el valor y la dignidad de toda vida humana, más allá de sus condicionantes, así como una deplorable dosis de autocomplacencia, falsa seguridad y orgullo que termina por minusvalorar o despreciar, aunque sea de modo soterrado o sutil, a la persona débil o enferma. Los Obispos sentencian que “las personas con discapacidad “son los campeones de la vida por su coraje, un ejemplo para todos y un verdadero testimonio de la grandeza de su existencia”.

La defensa de la vida es algo que nos atañe a todos. Se trata de un compromiso comunitario que “requiere la participación social y política en vistas al bien común. Por eso, cada uno de nosotros, las familias como sujetos de la vida social, asociaciones civiles e instituciones debemos trabajar con audacia, constancia y creatividad para que las leyes e instituciones civiles defiendan y promuevan el derecho a la vida desde su concepción hasta su muerte natural, reformando o derogando aquellas legislaciones injustas, como las actualmente vigentes, y promoviendo iniciativas que defiendan, tutelen y promuevan el derecho a la vida de todo ser humano como fundamento de una sociedad verdaderamente humana”, concluyen.

 

 

 

 

 

 

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