Un encuentro histórico

Dejando ya la Semana Santa onubense, le vemos en peregrinación a Tierra Santa, deteniéndose en Estambul, para visitar al patriarca Atenágoras. Se abrazan emocionados, conmovidos, mientras aquel gran hombre de Dios decía con la voz y los ojos llenos de lágrimas: “¿Qué falta para que nos unamos?”.

Este fragmento de la biografía que las Hermanas de Cristo Sacerdote escribieron sobre su fundador, D. José María García Lahiguera, relata aquel momento histórico que, el entonces pastor de nuestra diócesis, viviera el

Ya en la Semana de la Unidad de 1964, Mons. José María García Lahiguera presidió la clausura en la parroquia de Santa Bárbara de Madrid, en el que sería el primer acto interconfesional presidido en España por un obispo. Unos meses después, el 7 de julio de 1964, es nombrado obispo de Huelva, viniendo a nuestra tierra impregnado por ese espíritu ecuménico del Concilio Vaticano II. Por eso, en la primera ocasión que tuvo, repitió el famoso gesto de Pablo VI con el venerado patriarca ortodoxo.

La experiencia del Concilio Vaticano II, que él valorara como el acontecimiento número uno del siglo, abre unos horizontes de universalidad en su vida: “Como obispo de la Iglesia me siento comprometido con todos los problemas de la evangelización universal”. Contagia a toda la diócesis su interés y entusiasmo por el Concilio, con una carta pastoral, impactado por las palabras de un padre conciliar: “Hay que pasar de la verdad a la vida”. Se trata de purificar, de ponerse al día de algo olvidado, de retornar a las fuentes. Abrir los ojos, manos y corazón al mundo de hoy. Lo humano, no se encubre, sino que se diviniza; lo personalista, se universaliza.

Y traemos este histórico con motivo del abrazo del Papa Francisco y el patriarca Bartolomé, el pasado domingo 25 de mayo en la sede de la delegación apostólica de Jerusalén, donde firmaron una declaración común en la cual reafirman el compromiso en el camino hacia el restablecimiento de la plena unidad de la Iglesia. “Como nuestros venerados predecesores, el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras, se encontraron aquí en Jerusalén hace cincuenta años – está escrito en la declaración– así también nosotros, Papa Francisco y Bartolomé, Patriarca Ecuménico, hemos querido encontrarnos en la Tierra Santa”. “Nuestro encuentro fraterno de hoy es un nuevo, necesario paso en el camino hacia la unidad a la que solamente el Espíritu Santo nos puede guiar: la de la comunión en la legítima diversidad”.

Declaración común del Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé

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