El clero celebra el día de su Patrón

El clero de nuestra diócesis celebrará, mañana jueves, 8 de mayo, la convivencia sacerdotal en torno a la festividad de su Patrón, San Juan de Ávila. La jornada de Formación Permanente comenzará a las 10.30 horas, con una oración que irá seguida de la conferencia del padre Arana S.J., todo un referente como director de ejercicios espirituales. El tema a tratar será el del “Sacerdote Pastor” en su dimensión de “Guía Espiritual de la Comunidad”.

Por otra parte, el próximo sábado, 10 de mayo, día de San Juan de Ávila, el clero tendrá una comida de hermandad, con objeto de celebrar juntos la fiesta de su Patrón.

Biografía

San Juan de Ávila nació el 6 de enero de 1499 (o 1500) en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), de una familia profundamente cristiana. Probablemente en 1513 comenzó a estudiar leyes en Salamanca, de donde volvería después de cuatro años para llevar una vida retirada en Almodóvar. Esta nueva etapa en Almodóvar, en casa de sus padres, viviendo una vida de oración y penitencia, durará hasta 1520. Pues aconsejado por un religioso franciscano, marchará a estudiar artes y teología a Alcalá de Henares (1520-1526).

Juan fue ordenado sacerdote en 1526. Un año después, se ofreció como misionero al nuevo obispo de Tlascala (Nueva España), Fr. Julián Garcés, que habría de marchar para América en 1527 desde el puerto de Sevilla. Con este firme propósito de ser evangelizador del Nuevo Mundo, se trasladó san Juan de Ávila a Sevilla, donde mientras tanto se entregó de lleno al ministerio, en compañía de su compañero de estudios en Alcalá el venerable Fernando de Contreras. Ambos vivían pobremente, entregados a una vida de oración y sacrificio, de asistencia a los pobres, de enseñanza del catecismo.

Pronto se dirigió a predicar y ejercer el ministerio en Écija (Sevilla), donde padeció de enemistades y la persecución. Desde 1531 hasta 1533 Juan de Ávila estuvo procesado por la Inquisición, por graves y diversas acusaciones ficticias. Todo menos la verdadera acusación: aquel clérigo no les dejaba vivir tranquilos en su cristianismo o en su vida ‘clerical’. Y Juan fue a la cárcel donde pasó un año entero.

En 1535 marcha Juan de Ávila a Córdoba, llamado por el obispo Fr. Álvarez de Toledo. Allí conoce a Fr. Luis de Granada, con quien entabla relaciones espirituales profundas. En todas las ciudades por donde pasaba, Juan de Ávila procuraba dejar la fundación de algún colegio o centro de formación y estudio. Sin duda, la fundación más célebre fue la Universidad de Baeza. La misión apostólica de la predicación era precisamente uno de los objetivos de la fundación de sus colegios de clérigos y también una de las finalidades de los Memoriales que dirigió al Concilio de Trento.

En 1551 enfermó. Gastado en un ministerio duro, sintió fuertes molestias que le obligaron a residir definitivamente en Montilla hasta su muerte. Su enfermedad la ofreció para inmolarse por la Iglesia, a la que siempre había servido con desinterés. Pero Juan aprovechó estos años de enfermedad para fructificar a través de sus escritos: cartas, la edición definitiva del Audi, Filia, sus sermones y tratados, los Memoriales al Concilio de Trento, las Advertencias al Concilio de Toledo y otros escritos menores.

Esta entrada fue publicada en Noticias y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Comments are closed.