La nueva parroquia Bta. Eusebia Palomino acogerá a más de 4.000 fieles en Huelva

La lluvia abundante que cayera ayer, domingo 17 de marzo, sobre la capital no impidió la masiva asistencia de fieles a la celebración de la primera Eucaristía en el templo parroquial de la Beata Sor Eusebia Palomino, situado en la confluencia de las calles Valdelarco e Hinojales de la capital onubense, en el área de expansión por la Avenida de Andalucía y junto al Hospital Juan Ramón Jiménez.

Dicha celebración, en la que fue consagrado el altar y el templo, fue presidida por el obispo de Huelva, Mons. José Vilaplana Blasco, al que acompañó el obispo emérito, Mons. Ignacio Noguer Carmona y un gran número de presbíteros, principalmente de Huelva capital. Las autoridades locales y, como no podía ser de otro modo, las salesianas de la comunidad de Valverde del Camino a la que perteneció la Beata Sor Eusebia fueron testigos de excepción de tan emotiva celebración.

Con este templo se culmina, tal y como recordó el Obispo de Huelva al comienzo de su homilía, el compromiso de D. Ignacio Noguer -quien llevó adelante el proceso de beatificación-, tras la subida a los altares de la religiosa salesiana de manos del Papa Juan Pablo II el 25 de Abril de 2004. Este deseo no pudo ser llevado a cabo por el anterior Obispo de Huelva, pero D. José Vilaplana cogió el testigo y, así, la primera parroquia en la diócesis que erigió a su llegada tomó como titular a esta sencilla mujer que destacó por su humildad, por lo que la Iglesia la reconoce “dichosa”, como reza en el frontispicio de la puerta principal del templo.

En sus palabras, el Obispo también recordó que este nuevo templo nos hace presente que la Iglesia es casa de oración, lugar de encuentro con el Señor, hogar de la misericordia y el perdón -como señalaban las lecturas de la liturgia del día-, escuela de amor y familia, y espacio para la evangelización.

Al concluir la homilía comenzó el rito de consagración del templo, con la letanía de los santos, la unción del altar y cuatro puntos del templo con el Santo Crisma, y la incensación con la que el Obispo invitó a unirse en oración por los frutos pastorales de la nueva parroquia.

 Antes de finalizar la Santa Misa, la “reserva del Santísimo” fue transladada a la capilla del sagrario y el párroco, D. José Antonio Díaz Plaza, explicó someramente la disposición de los elementos arquitectónicos en el templo según la reforma litúrgica del Concilió Vaticano II.

No faltaron palabras de agradecimiento por su parte hacia D. José Manuel Gálvez, anterior Ecónomo de la Diócesis de Huelva, y D. Baldomero Rodríguez Carrasco, Vicario General, quienes han trabajado  para llevar a cabo esta obra. También agradeció al Ayuntamiento de Huelva por la cesión de los terrenos y la participación en la construcción y preparación del templo de muchas personas, en su mayoría tras el anonimato, sin las cuáles “no sería posible este sueño hecho realidad”, según sus palabras. Animó a seguir colaborando en la parroquia y a estrechar los lazos para que el templo sea un espacio comunitario de vida. El párroco contará, además, con el presbitero Antonio José Holguín Paniagua como vicario parroquial y la colaboración del diácono permanente Jesús Ruiz Silva y de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación.

 

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