Cáritas Diocesana, dispuesta a afrontar los retos de la actual situación de crisis

Cáritas Diocesana celebró el pasado sábado, 4 de febrero, su Asamblea Anual. Más de 90 miembros de los equipos de toda la provincia asistieron a esta cita que, bajo el lema “llamados a ser una comunidad acogedora y servidora”, ha querido servir de punto de inflexión en el quehacer diario de los casi 80 espacios de acogida que Cáritas tiene en la provincia.

La situación de crisis estuvo muy presente en toda la reflexión y el análisis sobre la tarea que esta institución desarrolla, tal y como expresan en el comunicado realizado por el Departamento de Comunicación de Cáritas Diocesana de Huelva en la conclusión de la Asamblea:

«Estamos pasando por momentos muy críticos, como hacía muchos años no se conocían en este país. Y esta realidad afecta muy especialmente a las personas que Cáritas acoge y atiende: los sectores más vulnerables de la sociedad. Nuestro primer esfuerzo está siendo reducir, en lo posible, el impacto de la crisis sobre estas personas, evitar que pasen bajo el umbral de la pobreza, minimizar las situaciones de exclusión social severa, y atender las nuevas necesidades que se presentan.

No es una tarea fácil. Paralelamente percibimos con claridad una progresiva merma en los servicios sociales de la Administración, lo que aún complica más el acceso a recursos de subsistencia y a prestaciones sociales. Cáritas ha entendido siempre que parte de su labor era subsidiaria, haciendo una suplencia temporal de las funciones propias de la Administración. Es preocupante que estas labores se amplíen en vez de acortarse.

Nos parece muy grave que estén pagando los excesos cometidos en las décadas anteriores precisamente aquellos que nunca llegaron a disfrutar de esa “opulencia”, los que siguieron en las zonas de vulnerabilidad social, mientras una pequeña parte de la sociedad se enriquecía lejos de toda ética y de todo criterio de redistribución.

Vemos con desazón el recorte que están sufriendo las partidas destinadas a frenar la pobreza y la exclusión social, incluidas las destinadas a Cooperación Internacional, una prioridad que no deberíamos olvidar. La opción de Cáritas es por la Justicia Universal, y no podemos olvidarnos del Sur, que lleva demasiado tiempo al margen.

Las casi mil personas que forman Cáritas en Huelva trabajan en un delicado equilibrio entre la esperanza y la frustración; la esperanza evangélica en otra sociedad mejor, más humana, más solidaria, y la frustración de no poder atender el incremento de personas que cada día acuden a Cáritas con necesidades nuevas y más graves. El tiempo no hace más que deteriorar, lentamente, la delicada situación de muchas familias, y las respuestas han de ser urgentes y decididas. Nadie es ajeno a esta urgencia; ni las administraciones, ni la ciudadanía, ni por supuesto la comunidad cristiana, que encuentra su razón de ser en el compromiso con los empobrecidos.

Cáritas clausura esta Asamblea convencida, más que nunca, de la importancia de su labor, y asumiendo los nuevos retos que nos está lanzando la coyuntura de la crisis. Es preciso adaptarse a los nuevos tiempos para dar un mejor servicio. No es tiempo de bajar los brazos, no es tiempo de tibiezas y de miedos. Esperamos que no nos fallen las fuerzas ni el apoyo que esta institución ha recibido siempre de la sociedad y de las Administraciones».

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