DÍA DEL SEMINARIO 2011



Mis queridos hermanos y hermanas:

La festividad de San José, nos evoca la celebración del Día del Seminario, nueva oportunidad para hacer presente en medio de nuestra Diócesis a nuestro  Seminario Diocesano.

La oración compartida, el apoyo económico para la formación de nuestros seminaristas y la inquietud constante para potenciar una pastoral vocacional, son tres de los pilares que tendrían que estar siempre presentes en nuestras comunidades cristianas.

El lema que este año se nos propone es Sacerdotes don de Dios para los hombres, me parece que con esta frase sencilla, pero a la vez profunda se nos presenta la grandeza del misterio recibido. Es un Don, una Gracia que nace del amor de Dios, pero no es una gracia para beneficio propio, sino que su finalidad es la entrega al servicio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo dando así plenitud a la vocación sacerdotal.

La mejor campaña vocacional que podemos hacer es transmitir la vivencia del ministerio como experiencia alegre, ilusionante y transformadora, la cual, se trasluce en el acompañamiento y el servicio al Pueblo de Dios, como queda reflejado en nuestro Plan Diocesano de Evangelización.

Es responsabilidad de todos, especialmente de los presbíteros, invitar, proponer y acompañar la posible vocación de algunos jóvenes de nuestras comunidades. No podemos olvidar que el sacerdocio nace de la llamada de Dios, pero también de la invitación que podemos prestar como mediación. Una ocasión privilegiada en este año son las Jornadas Mundiales de la Juventud, el encuentro con el Santo Padre, puede despertar en nuestros jóvenes la inquietud vocacional.

Nos tenemos que sentir una gran familia, todos implicados en la apasionante tarea de hacer presente el Reino de Dios en medio de nuestro mundo, y esto solo es posible cuando somos capaces de vivir y hacer vivir la vocación para la cual Dios nos ha llamado.

Es una gracia poder contar con trece jóvenes en nuestro seminario que tratan de discernir y verificar la llamada al ministerio sacerdotal, lo cual nos tiene que seguir estimulando para encomendar al Señor, con firme esperanza, el reto de proponer a jóvenes de nuestro entorno la posibilidad de esta llamada.

Confiando siempre en vuestra colaboración os saludo con afecto en el Señor, Buen Pastor.

José Vilaplana Blasco

Obispo de Huelva

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