CIEN AÑOS EDUCANDO. CARTA PRIMER CENTENARIO DE LAS ESCUELAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



Huelva, 14 de enero de 2008

CIEN AÑOS EDUCANDO

            Queridos hermanos y hermanas:

Es para mí motivo de gozo y alegría poder anunciar a todos los diocesanos la celebración del Primer Centenario de las Escuelas del Sagrado Corazón de Jesús[1], que fueron creadas por el Beato D. Manuel González y dirigidas por el insigne D. Manuel Siurot. Nuestro Colegio Diocesano es la continuación histórica de dichas Escuelas. La efeméride, pues, merece el reconocimiento social y eclesial de Huelva por lo que, tanto la obra como sus fundadores, supusieron de servicio y promoción humana y cultural para nuestro pueblo.

En sus orígenes, las Escuelas del Sagrado Corazón de Jesús surgieron como respuesta pastoral a la incultura alfabética, religiosa y moral que caracterizaba a una gran población infantil de la ciudad. D. Manuel González –el Arcipreste- entendió muy bien el mensaje de Jesús: Id y enseñad y predicad desde las azoteas[2]. Desde este mensaje, descubrió que el hacer pastoral en tales situaciones exigía crear escuelas y otras obras sociales. Con razón, decía: El precepto divino lo mismo se cumple predicando desde un tejado que desde las canteras de una mina”.[3] De ahí, que la escuela fuera un ámbito de evangelización y promoción humana que supo aprovechar tan extraordinariamente en la pastoral.

La figura de Siurot, -el otro yo, como así lo llamaba D. Manuel González- se agiganta como seglar cristiano al conocerse el compromiso apostólico de su entrega sin condiciones a las Escuelas, renunciando a todo prestigio social merecido y abandonando el ejercicio de la abogacía para consagrarse, de lleno y de por vida, como maestro de niños pobres. Así, lo confiesa el mismo Siurot: La dirección de mi vida orientada a las escuelas y a los niños me apartó del caminode las grandes posiciones en la sociedad.[4] ¡Sublime testimonio motivado por la fe y el amor a los que, desde su pobreza, reclamaban pan, cultura y dignidad humana! Como Pastor de esta querida Iglesia diocesana de Huelva, quiero hoy dar gracias al Señor por el don que supusieron para este pueblo onubense la persona del “Arcipreste” y, en especial, la de nuestro querido Siurot, a quien ¡ojalá un día lo podamos contemplar en los altares!

El ejemplo apostólico y de opción pastoral por la educación, que nos dieron D. Manuel González y D. Manuel Siurot, nos estimulan para que, como Obispo Titular del Colegio Diocesano, ponga en él mis esperanzas e ilusiones, confiando en que su Equipo Directivo, su Cuadro Profesoral y demás miembros de la Comunidad Educativa trabajen, profesional y apostólicamente, para que el Colegio sea verdadera plataforma de educación en los valores cristianos y morales; en el respeto, la convivencia, la solidaridad, la libertad y en cuantos otros valores configuran al educando integral; en definitiva, se trata de “señalar a Cristo ante el hombre de hoy, presentándolo como la medida auténtica de la madurez y de la plenitud humana”[5]. Por consiguiente, la celebración, pues, de este centenario es un acicate para reforzar la conciencia del deber social y eclesial que tenemos contraído educativamente con nuestros fundadores, con la Iglesia diocesana y con nuestra sociedad.

No quisiera olvidar la conmemoración del setenta y cinco aniversario de la presencia de los HH Maristas en Huelva. Su estancia y prestigio educativo, durante estas décadas, les hacen merecedores también de nuestro agradecimiento y felicitación. Su pastoral educativa, como la de los otros colegios católicos, es una aportación significativa a la evangelización de nuestra Diócesis y a la humanización de nuestra sociedad. ¡Que Dios siga bendiciendo a la Comunidad Marista en su tarea educativa, al Claustro de Profesores y al Personal de administración y servicio!

Para finalizar, quisiera invitar a padres, profesores y educadores en general, a participar en el IV Congreso Diocesano de la Educación Católica que organiza nuestra Diócesis, y que tendrá lugar en los días 25-26 de abril de este año. Este Congreso es un signo más de la preocupación que la Iglesia diocesana tiene por la Educación. La Historia es testigo de la obra educativa que la Iglesia ha llevado a cabo y sigue llevando por exigencia de su propia naturaleza evangelizadora y por exigencia social, porque entiende que la educación aspira a que el hombre sea más hombre [6].

Con el papa Benedicto XVI, reconocemos que la labor educativa se vuelve hoy en día cada vez más difícil y precaria. Por eso, se habla de una gran ‘emergencia educativa’[7]. De ahí, nuestro empeño pastoral para que, al celebrarse este primer centenario de la creación de nuestro Colegio Diocesano, nos sintamos interpelados por esta emergencia educativa y demos la respuesta eclesial que la sociedad espera de los centros católicos.

Os bendice con todo afecto

α José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva


[1]                Las Escuelas fueron bendecidas el 25 de enero de 1908 por el Cardenal Arzobispo de Sevilla D. Enrique Almaraz.

[2]                Cfr. Mt 28, 18 y Mt 10,27.

[3]                GONZÁLEZ, M., Lo que puede un cura hoy, 10 ed., Ed. EGDA, 1979, p. 95.

[4]                        SIUROT, M., Gratitud, en “Cada Maestrito”, VI (1925), 74, p.3

[5]                        BENEDICTO XVI, Un proyecto renovado de humanismo cristiano auténtico, en “Ecclesia”, ( 3/12/05), p. 26.

[6]                        CONGREGACIÓN PARA LA E.C., Educar juntos en la Escuela Católica, Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 2007, nº 12.

[7]                        BENEDICTO XVI, Jesús es el Señor: Educar en la fe, en el seguimiento, en el testimonio, en “Ecclesia”, 11/6/07), p. 26

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